A FONDO Bank of America, Endesa o Santander muestran su preocupación —La política, nueva prima de riesgo

MUNDODANIEL VIAÑAMadrid VÍCTOR MARTÍNEZMadrid  9/11/2014

Screen Shot 2014-11-09 at 9.34.35 AMEl clima de incertidumbre política mantiene alerta a los líderes empresariales

Bank of America Merrill Lynch: con Podemos en el Gobierno «no sólo estarían en riesgo próximas reformas y ajustes, sino también algunos de los más importantes desarrollos políticos que se han llevado a cabo». Fitch: España puede sufrir una «crisis constitucional derivada de la ruptura de las relaciones entre el Gobierno central y el catalán». Endesa: «La incertidumbre en el plano político» podría incidir «negativamente» en la situación financiera de la empresa.Josep Piqué: la independencia de Cataluña es «inviable».

Las que preceden son algunas de las manifestaciones que importantes bancos de inversión, entidades financieras y empresarios del Ibex 35 han realizado en las últimas semanas. Y en todas ellas -así como otras muchas que se podrían citar-, el independentismo catalán, el auge político de Podemos y el impacto de estos dos factores sobre la economía de España y las cuentas empresariales son los principales puntos de preocupación.

Ni rastro de la prima de riesgo, la hasta hace poco compleja situación del sector financiero o incluso de la todavía alarmante tasa de paro. De hecho, en los últimos meses se había incluso alabado a España, tal y como hizo JP Morgan. El mayor banco por activos de Estados Unidos aseguró en un documento publicado después del verano que «España había vuelto a ser el primero de la clase» y alababa las reformas estructurales llevadas a cabo por el Ejecutivo de Mariano Rajoy.

Sin embargo, esta misma entidad distribuyó el miércoles un informe en el que aconseja a sus clientes evitar la deuda española ante «las expectativas de que la incertidumbre política crezca a nivel tanto regional como central». Sus analistas afirmaban que «la preocupación sobre la economía aumentaría especialmente ante el programa radical de Podemos», a lo que añadían el «nerviosismo» que entre los inversores podría provocar la consulta independentista de Cataluña y el adelanto de las elecciones autonómicas. No obstante, siguen mostrando su confianza en las posibilidades de España tras las reformas acometidas.

Volatilidad en los mercados. Muy similares son, en lo que a la cuestión catalana respecta, las conclusiones a las que llega la consultora de economía y política Eurasia Group. En un documento emitido este mismo viernes ante la consulta que hoy se celebra, afirma: «Si Mas convoca elecciones anticipadas, que es nuestro escenario base, esperamos una creciente volatilidad en los mercados financieros, incluso si Mas se mantiene en el poder, situación que reduciría las posibilidades de una declaración unilateral de independencia».

Screen Shot 2014-11-09 at 9.34.57 AMAdemás, la consultora dibuja un eventual escenario en el que Cataluña dejaría de formar parte de España. En ese caso, su analista Antonio Roldán asegura que «ante el bloqueo de Madrid en su intento por acceder a la Unión Europea, Cataluña respondería rechazando asumir la parte proporcional de la deuda que le correspondería». «Esto dejaría a España con una ratio deuda-PIB mucho mayor al actual, ya que tendría la misma deuda pero el Producto Interior Bruto se reduciría en una quinta parte», finaliza. Según los últimos datos del Banco de España recogidos por Bloomberg, Cataluña es la región de España que presenta una mayor deuda con 61.836 millones de euros.

Screen Shot 2014-11-09 at 9.35.48 AMEstas previsiones, en caso de tomar forma, lo harían según Eurasia Group a partir del otoño de 2015. Entonces, una vez celebradas las elecciones generales en España, los representantes catalanes negociarían con un «Parlamento fracturado» consecuencia de la ascensión de Podemos, apunta, en este caso, Bank of America Merril Lynch. La entidad estadounidense ha sido una de las más activas en la avalancha de informes que en los últimos días han llegado a manos de clientes de todo el mundo. Por ello, por lo internacional de su actividad, BofA ha dedicado uno de sus análisis a presentar a Podemos, «un partido de izquierda fundado en 2014, liderado por el escritor y profesor Pablo Iglesias Turrión».

Entre sus propuestas políticas, detalla la entidad, están: «Establecer topes en los salarios del sector privado e incrementar el salario mínimo; derogar la última reforma de las pensiones en España; auditar tanto la deuda pública como la privada para determinar qué parte es ilegítima; nacionalizar sectores estratégicos como el del transporte, las telecomunicaciones, la energía, la salud, el de la alimentación y el farmacéutico». Y así, hasta completar una detallada lista compuesta por 11 puntos y que se cierra con la conclusión del economista para Europa, Rubén Segura-Cayuela:

«Creemos que éste es un programa que complicaría la situación de las finanzas públicas en España. Supondría deshacer la mayor parte de los ajustes presupuestarios llevados a cabo en Sanidad y Educación y, al mismo tiempo, incluiría propuestas con un alto coste fiscal. Sólo la renta básica tendría un coste, según las estimaciones realizadas desde Podemos, de 145.000 millones de euros, esto es, cerca de un 14% del PIB de España». Con todo ello, Bank of America quiere poner de manifiesto sus temores ante el posible escenario que arrojen las urnas, tanto por las consecuencias directas sobre España como por los enteros que ganaría el proceso independentista de Cataluña.

Screen Shot 2014-11-09 at 9.36.01 AMEl debate secesionista también ha levantado una enorme preocupación entre el empresariado nacional y, concretamente, el catalán. Un informe reciente de PwC elaborado a través de entrevistas a presidentes y consejeros delegados de compañías asentadas en Cataluña concluye que «los responsables de las grandes empresas están preocupados por el proceso» y, en última instancia, «llaman al diálogo, casi con desesperación, entre los concernidos».

Los encuestados coinciden en que «no se va a producir un escenario de Cataluña independiente», si bien hay una posición minoritaria que «admite que contempla incluso el traslado de su actividad fuera de la región si se consuma la separación de España».

En relación a las consecuencias del status quo actual, «los más pesimistas consideran que la eventual independencia supondría un duro golpe para las economías catalana y española durante un largo periodo de tiempo». «Cataluña podría ver mermados el acceso a la financiación y a los mercados exteriores, inversiones estratégicas y peso en el tablero económico mundial», concluyen parte de los entrevistados.

Algunos de los empresarios más importantes del país han puesto sus nombres y apellidos al debate. El consejero delegado de OHL y ex ministro popular de Industria y Exteriores, Josep Piqué, confesó en una entrevista reciente con Expansión su «enorme preocupación» ante una situación «que es perjudicial tanto para los intereses de los catalanes como para el conjunto de los españoles». «Lo que se pretende desde determinadas instancias políticas de Cataluña es algo desde mi punto de vista inviable. Cuanto antes reconozcamos esa realidad, antes la podremos reconducir», aseguró.

En la misma línea, los presidentes de Repsol, Antonio Brufau, y de Freixenet, José Luis Bonet, han reclamado «prudencia, palabra y pacto» entre ambas partes. «Deberíamos buscar aquello que nos une. Hay más cosas que nos unen que las que nos desunen», explicó el presidente de la petrolera, natural del municipio catalán de Mollerusa.

El presidente de Planeta, José Manuel Lara, también ha sido uno de los empresarios más críticos con la actitud de Artur Mas. «Debemos ser muy conscientes de que las empresas tienen responsabilidad ante sus accionistas; si la actuación de los políticos crea problemas para los accionistas, las empresas tendrán que tomar medidas, y las tendrán que tomar todo tipo de empresas, no solo nosotros», advirtió en la última entrega del Premio Planeta.

Endesa, por su parte, aludió esta semana a la «incertidumbre política» derivada de los «procesos soberanistas en la Unión Europea» en el folleto de venta de la Oferta Pública de Venta (OPV) lanzada por el grupo Enel para vender hasta un 22% del capital de la eléctrica. Esta situación, argumenta en el capítulo de riesgos, «podría incidir negativamente en la situación económica y financiera de la compañía».

Pero más allá de estas declaraciones, la preocupación de los empresarios es aún mayor en sus conversaciones privadas. Esta semana, uno de los bancos del Ibex mantuvo una reunión de su comité de dirección en la que se analizaron las implicaciones que puede tener para su negocio el empeoramiento de las relaciones entre el Gobierno central y el catalán, así como la inestabilidad política que provocan los escándalos de corrupción. El ascenso de Podemos también es un tema central de debate entre los directivos de las grandes cotizadas y lo achacan «al desencanto que provoca la corrupción», según un empresario, que cree que «la amenaza de Pablo Iglesias y su programa económico es real».

La semana pasada, el consejero del Santander, Javier Marín, pidió un clima de «estabilidad» política para que la economía española continúe recuperándose. Sin referirse directamente a la opción de un pacto entre el PP y el PSOE para frenar a Podemos, Marín sí dejó entrever que España necesita un Ejecutivo que no altere en exceso la senda reformista actual: «Necesitamos continuar con la agenda reformista», señaló. Por primera vez, este directivo reconoció que la dirección del banco estaría dispuesta a reunirse con el partido que lidera Iglesias. «Con Podemos y con cualquier otro partido, estamos abiertos a una reunión».

CaixaBank es una de las entidades cuyo negocio más puede verse afectado por el desenlace del pulso soberanista en Cataluña. Su presidente, Isidre Fainé, ha mantenido una posición neutral en el conflicto pero ha declarado públicamente que confía en «la capacidad de diálogo de los líderes políticos y en su voluntad de buscar lo mejor para el conjunto de los ciudadanos».