Alberto Ravell @AlbertoRavell | El jefe de La Patilla está arrecho

Screen Shot 2015-09-05 at 3.15.55 PM5 de Septiembre de 2015

Ravell no baja la guardia en la batalla contra Diosdado Cabello.

La estrategia de este señor de los medios ha sido recrudecer la línea editorial en contra del gobierno venezolano.

Es 8 de abril de 2002, serían las dos de la tarde. El hombre aferrado a su causa mira insistentemente la pantalla. Su oficina es amplia y está sentado en una de las doce sillas junto a la mesa, alrededor de la cual se ha sentado el poder del país, en los últimos días. Ahora está solo, pensando mientras ve, en silencio, las enormes marchas -con las que él mismo ha contribuido desde que asumió el mando- que tres días después provocarían los acontecimientos en medio de los cuales Hugo Chávez, un izquierdista que llegó al poder en 1999, saldría brevemente de Miraflores.

Más de una década después, Alberto Ravell confesaría durante un almuerzo en 2013, en un restaurante de Caracas con un exalcalde extranjero, que los medios habían tomado el papel de los partidos, porque estos estaban en el suelo. No me arrepiento, confesaría, pusimos la bolas en un yunque.

Tosudo e irreverente, el fundador de una otrora poderosa cadena de noticias en el país, piensa desde hace mucho tiempo que el pueblo está arrecho, y él también. Sus críticos ponen énfasis en su carácter intransigente, en su mal genio; pero hay quienes van más allá y buscan sus vinculaciones con Acción Democrática, el partido que gobernó durante años Venezuela, y que le permitió en el pasado dirigir la estatal de televisión VTV.

Hay quienes han ido todavía más allá y desde el partido de gobierno lo han acusado de “desestabilizador”, “narco” y hasta de ser, -él y su hijo-, poderosos “hackers” contra las cuentas en Twitter de los causahabientes del poder de Hugo Chávez.

En su defensa, otros, como Yván Simonovis -considerado por algunas organizaciones de derechos humanos como prisionero político- hablan a 6to Poder de la solidaridad de Alberto Ravell, a prueba de balas; tanto que, en agradecimiento el emblemático preso de la oposición, le dio en cuido espiritual a su hijo a través del sacramento católico de la confirmación.

Sus viejos empleados en el canal de noticias, que fundó junto a Guillermo Zuloaga y Nelson Mezherane, en 2010 dijeron que era “un hombre dispuesto a todo por la felicidad de su gente”. Pero ese comunicado dejaba sobre el tapete una característica del polémico periodista que lo metería tiempo después, ya no en el gobierno de Hugo Chávez, sino de su heredero Nicolás Maduro, en graves problemas: puntería de cazador, alma de guerrero.

Los líos con el poder

Alberto Ravell libra una guerra con Diosdado Cabello Rondón, militar en retiro, presidente de la Asamblea Nacional y el segundo a bordo en el partido de gobierno. Al igual que Ravell, Cabello no suelta el hueso y en medio del silencio total de la gran prensa acusada de autocensurarse, y de los desalentadores augurios económicos de algunos analistas -firmas como Datanálisis o el Bank of America-, estos dos hombres protagonizan un duelo, cada uno con su puñal, tras la espalda.

Cabello acusa a Ravell de difamarlo, esto por un reportaje que apareció en el portal de noticias La Patilla, fundado por Ravell, pero que fue publicado originalmente por el diario ABC de España. Ahí, un ex funcionario ligado supuestamente a la seguridad del Capitán Cabello, decía que éste estaba vinculado al narcotráfico y que- esto según la nota del periodista español Emili Blasco- había una investigación en la fiscalía de New York por estos hechos. Respecto a estas acusaciones, Washington y su administración no se pronunciaron oficialmente, y la prensa nacional recogió días después los testimonios de Roger Noriega y Otto Reich, ex diplomáticos de EEUU, que se unían a las acusaciones.

Diosdado Cabello y el presidente Nicolás Maduro calificaron el asunto de infamia, sobre todo el interesado presidente de la Asamblea Nacional que urgió a ABC, y a los reproductores del informe en Venezuela –El Nacional, La Patilla, y Tal Cual- a presentar las pruebas. Pero éstas no llegaron, pues en su defensa Ravell y los directivos de los otros medios dijeron que habían reproducido la información de un diario internacional, algo habitual en la prensa mundial, si las fuentes son confiables. Por su parte, ABC respondió y retó a Cabello a demandarlos en España, al tiempo que reiteró sus acusaciones.

El gobierno y diversas organizaciones del chavismo se movilizaron en defensa de Cabello. La solidaridad del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) surgió después de que el mismo Cabello se defendiera. Transcurrieron ocho horas desde la aparición de la información sin que nadie del gobierno se pronunciara, a excepción de un periodista independiente, quien escuetamente informó que Leamsy Salazar no era escolta del señor Cabello, como ya corría en las redes sociales. El periodista fue encarcelado meses después.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP); César Gaviria, ex secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA); la Asociación de Diarios de Brasil; Michel Frost y Maina Kiai, relatores especiales de la Organización de Naciones Unidas (ONU); Edison Lanza, relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la poderosa Asociación Mundial de Periódicos y Editores (WAN-IFRA, por sus siglas en inglés) calificaron de “atentado a la libertad de prensa” la situación con Ravell y otros directivos de medios.

Pero el partido oficialista denuncia que Ravell es parte de un plan para desestabilizar al gobierno. Y, por tanto, el Ejecutivo ha apoyado las acciones emprendidas por el presidente del poder legislativo para resarcirse, según exige, moralmente; incoando una demanda privada por difamación, que impulsó a un tribunal a dictar una medida de prohibición de salida del país y presentación ante el tribunal, que sorprendió a Ravell en Bogotá, donde permanece actualmente.

Cabello ha dicho que no hay ninguna investigación en EEUU, y así ha sido secundado por Tania Díaz, periodista y segunda jefa del parlamento, a quien tocó presentar un acuerdo de respaldo a Cabello, que incluye a toda la bancada oficial y a dos diputados de oposición, que meses después se unirían al gobierno. En prueba de lo anterior, y como una forma de desmentir las acusaciones en su contra, Diosdado Cabello viajó a Haití donde se reunió con Thomas Shannon, consejero del Departamento de Estado del gobierno de Barack Obama.

Screen Shot 2015-09-05 at 3.19.40 PMEl poder de Ravell

Sin embargo, el presidente de la Asamblea no las tiene todas a su favor. Ravell apareció retratado en 2009, en la propia oficina de la entonces jefa del Departamento de Estado, Hillary Clinton, la más fuerte candidata a sustituir al actual presidente de EEUU; durante años cultivó una poderosa relación con informantes de servicios secretos americanos, así como con autoridades de ese país.

En 2009, el ex vicepresidente de Venezuela, el conocido periodista José Vicente Rangel, acusó a Ravell desde su programa en la televisión privada Televen, de desestabilizar el país a través de mensajes difundidos desde su BlackBerry. Ravell respondió tildando a Rangel de viejito perverso.

La acusación de Rangel, a juicio de los detractores del gobierno, parecía risible a no ser que se le midiera en los términos de influencia que, desde su teléfono, el jefe de La Patilla ha logrado cultivar. Desde hace 10 años, el periodista envía un boletín llamado Buenos días, que empezó difundiendo por el conocido PIN del BlackBerry, y que suma ahora WhatsApp a una larga lista (calculada en 2.500 contactos) entre periodistas, políticos, empresarios y personalidades influyentes de Venezuela y América Latina, los cuales se convierten en una inmediata caja de resonancia de los supuestos abusos que Ravell denuncia que comete el gobierno de Caracas.

Ese boletín, Ravell lo redacta a las 4:00 de la mañana, cuando revisa en solitario los titulares de la prensa. “La gente cree que eso me lo hacen, que tengo un secretario que hace eso. Lo hago yo”, confiesa. El informe diario que además cuelga en la red social Twitter termina con comentarios mordaces como: “En medio de la peor crisis de Venezuela en años, Maduro y Cilia bailaron ayer, en vivo y directo, ‘La pollera Colorá’, escribió Ravell recientemente al referirse al conflicto fronterizo entre Colombia y Venezuela.

Sus socios

Hasta este año, por lo menos públicamente, no se sabía quiénes eran -en registros mercantiles- los socios del editor de La Patilla. Ahora, por los carteles judiciales publicados en la prensa nacional de Venezuela, se sabe que uno de los socios es David Morán, ex fundador y socio del portal noticierodigital.com, también crítico al gobierno.

Sumado a las prohibiciones de salida del país, el presidente de la Asamblea Nacional ha introducido una nueva demanda de carácter civil, en la que pide un resarcimiento económico por la cifra de trecientos sesenta y cinco millones, setenta y nueve mil trecientos bolívares fuertes, unos 1.828.596,87 dólares americanos, tomando en cuenta la tasa de Simadi.

Los apoderados judiciales de Diosdado Cabello son Daniel Medina y Alejandro Castillo, este último fue el ex fiscal del Ministerio Público encargado de encarcelar a la conocida jueza María Lourdes Afiuni, por conceder la libertad a Eligio Cedeño, un banquero que pasó de vivir en la populosa zona de “La Bombilla” de Caracas, por sus relaciones entonces con el chavismo, a amasar una repentina fortuna.

Un portal web incómodo Conocida comercialmente como La Patilla y administrada por la sociedad mercantil Inversiones WaterMelon C.A, sus orígenes se remontan a junio de 2010, cuando Alberto Federico Ravell, desde su cuenta en Twitter @AlbertoRavell y sus “Buenos días”, en medio de las circunstancias que lo llevaron a la salida de la dirección de un canal de televisión, puso en marcha una campaña de intriga.

La operación de intriga consistía en enviar, durante meses, mensajes como: “Se afeitará las patillas”, “la patilla no lo deja pensar”.

Por mucho tiempo, personajes del ámbito político y mediático aguardaron lo que Ravell tenía que decir, sobre lo que suponían tenía que ver con su socio Nelson Mezherane, un hombre de largas patillas (barbas finas frente a las orejas), banquero que -según Ravell- había negociado con el gobierno, tanto su salida como la venta del canal, como pasaría en su momento.

Ravell terminó anunciando que La Patilla sería un portal web. Para el momento de su anuncio, había logrado calar en la mente de sus seguidores el nombre del portal que hoy en día cuenta con cinco millones de seguidores en Twitter, con unas 761 mil visitas diarias; y sólo por eso, obviando sus seguidores en la red social del pajarito, valdría unos 8 millones de dólares, según el portal mustat.com, especialista en la materia.

El final de la guerra  Mientras la estrategia del presidente de la Asamblea Nacional, por lo que se desprende objetivamente de las acciones judiciales, busca presionar a los accionistas de los demandados y hacerlos retroceder; la de Ravell es recrudecer la línea editorial de su medio de comunicación.

En el caso de otro de los periódicos demandados, varios de sus directivos han renunciado o manifestado públicamente su supuesta disconformidad con la línea editorial, como el caso del empresario Oswaldo Karam, accionista de un periódico de larga trayectoria en Venezuela, dueño de la aseguradora La Venezolana y de la Clínica la Floresta. En el caso de Ravell, hasta ahora, sus socios visibles no han manifestado ninguna disconformidad.

JG