ALFREDO PADILLA El mercado negro es producto de la economía roja
ELIZABETH ARAUJO @elizaraujo Sábado 1 de Noviembre de 2014|TalCual

Screen Shot 2014-11-02 at 9.41.02 AM Screen Shot 2014-11-02 at 9.38.01 AMPara Alfredo Padilla la persecución del gobierno a la economía informal forma parte del show diario para ocultar la verdadera raíz de los problemas económicos. Aunque admite que hay quienes se aprovechan de la escasez para vender con sobreprecio, el director de la Asociación de Trabajadores Emprendedores y Microempresarios cree que culpabilizar a los buhoneros de la crisis grave de suministro de bienes básicos es desviar la atención. “En los depósitos de Mercal y otros entes de comercialización de alimentos del Estado nace la complicidad con sectores privados para la venta a los buhoneros de los productos que estos revenderán con sobreprecio”

El Presidente amenaza con quitarles la nacionalidad a buhoneros extranjeros que vendan alimentos con sobreprecio ¿Es un asunto de nacionalidad o de malas políticas económicas? ­En principio, por decreto no se le puede quitar a nadie la nacionalidad. Es insólito que un gobierno diga que un extranjero que sea visto en la actividad informal perderá la nacionalidad. Es lo más insólito que he oído. Desde luego que se trata de una mala política económica. La llamada economía informal está conformada por casi 2 millones y medio de personas, y millón medio se dedican a la venta de calle.

El tema es que no solo ellos trabajan de esa forma. Hay mujeres que hacen peluquería en su casa; que trabajan en el diseño de ropa y otras actividades. Todo eso es economía informal, porque en Venezuela no hay una profesión que podamos decir que esté bien remunerada.

Si se observan las cifras de INE, este es un país de buhoneros: 5 millones 400 mil personas se dedican a la economía informal. ­Y muy importante: millón y medio de buhoneros de calle, que están en la vista. Pero además, está la clase media empobrecida, esa que anda en un rebusque para redondear el sueldo. La economía informal se alimenta de la clase media y las ganas de sobrevivir. El buhonero lo que está diciendo es “yo estoy aquí porque no soy delincuente… ya que no pueden darle a uno un buen trabajo, déjenme trabajar”.

Con este nuevo “enemigo”, lo de Maduro parece más de telenovela donde en cada capítulo sale un villano. Antes era la CIA; ayer fue Uribe y hoy son los buhoneros. ¿Qué debería hacerel gobierno para recomponer este desastre económico? ­Ellos siempre van a retomar ese guión porque no tienen política económica, y agarran lo que les viene a la mente en el momento. Eso es una gran irresponsabilidad, porque uno ve a Bolivia, donde toman en serio a la empresa privada. Igual pasa en Ecuador. Hasta Nicaragua y la misma Cuba. Y aquí solo se les ocurre perseguir a los buhoneros. ¿Cuál es la intención? Echarle la culpa de sus propios errores a otros factores externos. Eso de culpar a EEUU es hasta tonto porque hoy Cuba está negociando con el imperio cómo salir de su crisis.

¿Y por qué este gobierno arremete ahora con tal fuerza contra ellos? ­Por montar su show. Quieren hacer un simulacro con la macroeconomía y utilizan la represión, el decomiso de su mercancía o los ubican en sitios donde seguro no van a vender nada, porque por ahí no pasa la gente. De este gobierno solo conoce el maltrato y la matraca. Esta última medida de Maduro sirve para que se potencie la matraca y la gente culpe del fracaso de la economía a quien es más bien la víctima y no el victimario. Un asunto muy peligroso, porque al final empuja a delinquir al que quiere vivir decentemente. El mejor ejemplo es el municipio Libertador, donde manda Jorge Rodríguez, donde la policía hace lo que le da la gana. Lo veo a diario en Catia, en el centro, en El Valle.

Cuando el buhonero ve que llega Policaracas dice automáticamente “ahí viene la matraca”.

Tampoco es que los buhoneros sean seminaristas, porque muchos de ellos, a veces con complicidad de jefes en Mercal, obtienen mercancías que escasean para revenderlas. ¿Por qué la Fiscalía no le mete la lupa a esa conexión? ­Yo también me hago esa pregunta. Yo quisiera saber también cuándo la Fiscalía va a investigar los 21 mil millones de dólares que dijo Giordani se robaron de Cadivi. Mira, en la economía informal hay también empresarios boliburgueses que se aprovechan de estos privilegios. Los buhoneros no son delincuentes. Tampoco son una mafia. Eso que llaman mercado negro es producto de la economía roja rojita. Se suman a la economía informal porque no tienen empleo, no hay producción.

Saben que este modelo no sirve, no funciona. A los que gozan de las mieles del poder poco les importa si la gente tiene o no leche en polvo. Son boliburgueses que usan a los buhoneros en tiempos de elecciones.

Ya vas a ver cuando vengan las parlamentarias, los dejarán por ahí unos 15 días y después vuelven arremeter contra ellos.

Hablo de gente que está en el poder, que tiene escoltas, que manda a sus hijos a colegios privados o al exterior, y no hace cola para nada.

¿Qué debe hacer el gobierno para asumir este tema con ánimo de resolverlo y no de agravarlo? ­En principio, creo que debería cambiar de modelo económico. Eso no lo dicen solo los políticos y los economistas.

Lo expresa, a su manera, el ciudadano de a pie. Luego, debe dialogar, sentarse en una mesa con la gente que hace economía informal. No puede ser que si Maduro se levantó un día con el pie izquierdo manda a desaparecer de su vista a los buhoneros sin escucharlos. La economía informal está constituida en asociaciones, como la de chicheros, perrocalienteros, los que venden enseres domésticos, etc.

Para eso debe respetarlos. Son ciudadanos que conocen sus derechos constitucionales. Basta citar el artículo 66 que establece que todos tenemos derechos a la seguridad social. Eso no se les reconoce.

O el 112 que garantiza la actividad económica. O el 115 que recuerda el derecho de la propiedad privada. En cualquier país hay mercaditos, que sale un día unas horas y eso funciona. La Formalización de la economía informal, en donde se paga impuesto. Esto se ha hecho en Perú, Bolivia y Ecuador con éxito.