ALONSO MOLEIRO | La única certidumbre del 6 de diciembre

Screen Shot 2015-10-04 at 11.58.56 AMViernes 2 de Octubre de 2015

Para concretar una verdadera victoria política en las próximas elecciones parlamentarias, la única cuesta importante que va quedando por remontar consiste en creerse la posibilidad misma de su concreción.

La Oposición tiene muy cerca una victoria grande que, hoy, muchos no creen posible.

En todo lo demás, por primera vez, los hados parecen configurarse en contra del gobierno y a favor de los partidos democráticos. Faltando muy poco para diciembre, sin liderazgo de ninguna clase, el oficialismo purga una enorme crisis, de carácter sistémico, que arrastra en silencio, que ha contagiado a la nación entera, y esta lo único que hará es agravarse.

Aunque se desplazan en medio a de una sociedad moribunda, y el ambiente proselitista es muy exiguo, por no decir inexistente, las fuerzas de la MUD han pactado en lo fundamental.

La configuración de preferencias e identidades políticas ha cambiado dramáticamente, de acuerdo a todos los sondeos, a favor de las fuerzas de la Oposición.

La MUD sigue teniendo una enorme dificultad para dirigirle mensajes al país. Perdió, por cierto, una enorme oportunidad para hacerlo mucho mejor cuando había medios disponibles.

No pretende lo anterior desmentir un aspecto fundamental. Aunque el daño que ha recibido es muy severo, y probablemente sea irreversible, el chavismo ha logrado orquestar una eficiente campaña para demonizar a sus adversarios que ha logrado tocar en algo la percepción popular del liderazgo de la MUD, especialmente de aquellos que tienen tropa, como Capriles y López. Sus liderazgos, en lugar de ser complementarios, obran como si fuesen opuestos.

El agotamiento general, y la asfixia de la crisis, dificultará el encuentro de la campaña en la calle. El ambiente proselitista será débil, y en estas circunstancias, con un gobierno jugando a placer, respaldado de forma obsequiosa por el CNE, se puede concretar una campaña mortecina y sin emoción.

En cualquier caso, las posibilidades de la MUD de obtener una amplia victoria, que traiga consigo una lectura de carácter nacional inevitable, son hoy mayores que nunca antes. Baste afirmar que, con no hacer nada especial, con cerrar un rutinario ejercicio de fuerza tradicional, que bascule en torno al 45% del total de votos, sus posibilidades de ganar son de cualquier manera muy amplias, puesto que la identidad chavista ha sufrido una merma similar a un derrumbe.

La MUD puede llegar a su tradicional 45% de simpatías, pero es más probable que pase del 50 y tome las dimensiones de una mayoría inobjetable, que no se había concretado hasta ahora, imposible de ocultar.

Si el gobierno chavista decide no hacer las elecciones, o desconocerlas, precipitará una gravísima crisis, y ésta puede terminan afectando su propia gobernabilidad.

Lo mismo si escamotea de forma abierta el resultado, que de seguro le será adverso. Pienso que hay sectores del chavismo que deben estar pensando seriamente en la posibilidad de darle la espalda a la realidad a los trancazos, y que algunos, incluso, se van a atrever a decirlo con amenazas.

Veo más probable, sin embargo, un escenario en el cual, arañando disposiciones y atenuando la caída con cualquier marramucia, esta corriente asuma ser minoría dispuesto a plantear conflictos institucionales o alternativas alternas de contrataque, no exentas de violencia.

Hay gente que no cree en el 6 de diciembre. La fecha, que por supuesto que trae sus naipes, va a llegar solita, con sus opciones y sus descuentos, más allá de que haya extraviados no le quieran prestar atención.