AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | De Andrés Velásquez

Mi irremediable llamado a que la necesaria pasión se someta a la razónScreen Shot 2017-10-22 at 12.46.22

Entiendo a quienes tomen como pedantería intelectual mi irrenunciable llamado a que la necesaria pasión se someta a la razón.

Respeto eso. No se me ocurriría responder a los partidarios de calle hasta que el cuerpo aguante, con desplantes como -¿Y usted por qué no hace lo que le pide a los demás? ¿Con tan buena voz y mandando a cantar? Sería una necedad pervertir el tan urgente debate de razones que necesita perentoriamente el país, tenga o no conciencia de ello.

Lo dice quien se ha alejado de la actividad política por la ley de la vida, cuya sustancia es biológica. Aunque, siguiendo a don Fernando de los Ríos, pueda defenderme alegando que la juventud es lo que nos falta por vivir, se me impone la selectividad: los libros que debo escribir y los que necesito leer, la tranquilidad espiritual que brinda la paz y la familia y amigos personales de los que no puedo prescindir ¿Quién ganó en la jornada del 15 de octubre? Todavía estamos a la espera del desenlace.

Muchos creen que el Gobierno ya ganó y cubren a la MUD de insultos por no haberlo evitado y a los intelectuales que andan con su lata de pomposos argumentos que nadie entiende.

No pertenezco a la MUD ni a partido alguno, pero como es la única dirección en la arena conviene entender sus limitaciones y aprovechar sus fortalezas. Cree con probidad la MUD que se produjo un fraude. Los indicios son vehementes y el ventajismo, brutal.

Todas las encuestas, las últimas, anticipaban la victoria opositora.

Mas observemos: en su particular Hora de los Hornos en el marco de una activa solidaridad mundial con la democracia y en su contra, estaba el Gobierno en tres y dos: había pospuesto sine die las consultas electorales y la colosal exigencia mundial, con amenaza de indiscernibles sanciones, lo obligó a ceder.

Entonces sus opciones fueron: 1) aceptar los resultados, así como se vio obligado a convocarlas 2) aplicar un violento fraude, inocultable por su magnitud, a menos que la oposición los avalara. Su destino estaba marcado: perder o perder, pero mucho mejor le hubiera ido respetando la voluntad popular porque tendría protección constitucional y un honroso diálogo de justicia, no de venganza. Puestos en platillos de balanza lo que ganaría o perdería, prefirió la vía torcida y en eso estamos.

Las respuestas democráticas no se activarán sino con pruebas ciertas, pero de entrada la MUD no reconoció los resultados oficiales. Las pruebas pasan por auditorías regionales que contrasten el voto emitido con el declarado por el CNE, sumado a la fundada contabilidad de ilegalidades practicadas por el Poder. Todo eso, señores -declaró Blyde es comprobable y será comprobado.

Es lo que esperamos para divisar el desenlace exigido por el mundo, por Venezuela y, modestamente, por este servidor. El anticipo desplegado por el valiente Andrés Velásquez, ganador contadas 100% de actas, obedece a la contumacia del Poder. Rodeado de multitudes me dice que nadie le quitará la victoria. Sobrada razón: Afeitar esas cifras tan dispares sería como atapuzar dos elefantes en un tigrito.