AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | De revocaciones

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En Brasil los militares se han mantenido al margen

Un ejemplo continental de probidad

Duele pasar revista a las desgracias que abruman a la gente de todos los estamentos especialmente los de más bajos ingresos

No hay, no parece haber mucho en común entre el gobierno brasileño de instituciones democráticas funcionando, y su par venezolano con instituciones sumisas salvo una, y sin embargo ambos se aproximan a un final sin gloria, entre otras cosas porque su naufragio se envuelve en las ajadas telas de la corrupción. Por cierto, de las más pestilentes a juzgar por la resonancia, los notables funcionarios públicos y privados aparentemente involucrados, los increíbles montos defraudados, la pantagruélica avidez que evidencian y las ilusiones de irredento renacer social arruinadas.

No es para sentir orgullo que Venezuela, incluso más que Brasil, esté colocada en el nivel más bajo del Hemisferio en cuanto a lo que las consultoras denominan transparencia. Dicho en cristiano: asalto, puñal en boca, a los caudales públicos o a las comisiones que pagan licencias y favores.

Entre los gobiernos de Rousseff y Maduro hay no obstante una alianza macerada por intereses fáciles de discernir que no obstante servía políticamente al émulo venezolano para travestir de revolucionario el sistema de falsificaciones que tenemos a la vista, en medio de la frustración de la mayoría de sus militantes y muchos de sus honestos dirigentes.

En lo humano viven un doloroso drama, como generalmente ocurre con los grandes desengaños de gente que uno conoce o considera sincera, más allá de la validez actual o no de sus ideas.

Si en el ámbito personal viven un drama, desde el ángulo del país en su conjunto las consecuencias del fracaso del régimen tocan el cielo o el infierno de la tragedia.

Duele pasar revista a las desgracias que abruman a la gente de todos los estamentos y especialmente los de más bajos ingresos, aparte de que hay conciencia de su incidencia generalizada y de quiénes son los culpables. Los sondeos apuntan a la frente del presidente Maduro, a quien se le estima una pobrísima aceptación del 15% mientras todas las consultoras hablan de 70% o más de inclinados a revocarle el mandato ahora mismo.

En la MUD se discutió la fórmula más apropiada para satisfacer semejante deseo, pero la realidad con su sentido práctico (si no lo tuviera no sería realidad) aconseja que, sin desestimar ningún otro nos aferremos a lo inmediato, al revocatorio. Gobierno y CNE sudan tinta tratando de desasirse, pero la oposición, aparentemente liberada de impaciencias y fórmulas de “todo o nada”, responde con la paciencia del gato, gris o pardo, que caza ratones.

Rousseff confiesa su impotencia cuando se refugia en la solemne tontería de tachar de “golpistas” a las respetadas instituciones que han conducido su proceso, lo que amplía el horizonte del disenso. Si ese es el recurso que mostrará a los senadores no le arriendo la ganancia.

Sería como decirles: si votan contra mí serán golpistas, pese a que la historia canta en tono operático que golpes dan los uniformados, no los civiles. En Brasil los militares se han mantenido dignamente al margen.

Un ejemplo continental de probidad. Atención, general Padrino.

  • Y tú Maduro. Tienes ya buenas lecciones.

¿Golpes civiles? Solo los electorales y esos son irreprochables. Acusar a civiles de golpistas revela ignorancia, carencia de argumentos y gestión huérfana.

Si optaras por dialogar en serio te iría mejor.