AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | Decir y hacer
Jueves 7 de Mayo de 2015|Américo Martin

La peor de las tiranías es la que se ejerce en nombre de las mayorías Jefferson

Screen Shot 2015-05-09 at 7.45.04 PMEn su excelente obra La renta y el reclamo (Alfa, 2013) subraya Diego Urbaneja algo que con libertad interpretaré. Los gobiernos se legitiman. Los de 1958-99 afirmaron la suya articulando democráticamente mayoría y consenso, en tanto que a Chávez le bastó la mayoría a secas.

“Con la burguesía no se negocia”, bufó.

Punto Fijo fue un escudo consensual durante tres décadas. El último mohicano de “la constitucionalidad”, fue Eduardo Fernández. En aquel clima de exacerbaciones, malogró su victoria electoral, que parecía escrita en el Libro del Destino.

Eduardo perdió venciendo y venció perdiendo.

Maduro perdió la mayoría y cuando extrema la violencia para reimponerla, la piel se le adhiere al hueso. Es el horizonte iluminado del cambio democrático, que requiere corazón ardiente gobernado por cabeza muy fría.

-Cuando uno está en un agujero ­deja caer en sus Memorias, el expresidente Clinton­ lo primero que debe hacer es dejar de cavar.

El problema es que en lugar de dialogar para escalar el agujero, Maduro ha seguido cavando. Se hunde por propia voluntad. ¿Habrá percibido el esfuerzo raulista de convertir al histórico enemigo en un amigo? La apertura de la isla podría arrastrar hacia la agenda los cruciales temas de la democracia y los derechos humanos. Sorprende que mientras Raúl elogia la honradez de Obama, Maduro siga atado a la noria de la invasión, el magnicidio y demás zarandajas, ceguera que lo empuja a pelear alocadamente con todo el mundo, incluso el proletariado del manual marxista.

El 1 de mayo había prometido “radicalizar” la revolución y se quedó en el 30% más irritante que se recuerde en los anales de las promesas desarboladas.

¿Hombre, seguirás cavando? Heraldos de la muerte acompañan al proyecto chavo-madurista. ¿Sería posible que la amarga realidad imponga el diálogo? De negociaciones adversarias mucho se aprende. Recordaré una: En absoluto secreto llega Nixon a la China de Mao. Va solo, sin escoltas. El presidente norteamericano es víctima de la prensa liberal de EEUU. ¡Si su insólita aventura saliera mal los malditos lo arruinarían! Amante del Far West, del héroe solitario, el vaquero de lo desconocido. Wayne, Ladd, Fonda. El público los idolatra.

Lo trasladan a una residencia clandestina.

¡En manos de su enemigo! Entre amabilidades, el diálogo avanza. De repente:

  • Discúlpeme, presidente, debo atender un compromiso. Al regresar coronaremos esta histórica reunión.

No es lo usual pero el impacto planetario del acuerdo compensará todo. Mientras tanto escucha a Chou en televisión.

  • ¡El imperialismo yanqui es el peor enemigo de la Humanidad! Se desploma.

Entra Chou con amplia sonrisa.

  • ¡Adelante, a cambiar la Historia! ¡Usted tendrá el mérito de haber dado el paso principal!
  • Pero… le acabo de oír un discurso incendiario.

  • Ah, ­vuelve Chou,­ crea en lo que hago, no en lo que digo.

Tortuoso pero cierto.

Lo que hizo, lo sabemos. Lo que dijo, lo olvidamos.

Chávez lo plagió pero a Chou se le creyó porque los hechos hablaron por él.

El cambio, Maduro, podría comenzar por ahí.