AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | Diálogo Zapatero

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Lo que no depende de su voluntad es la consulta electoral que sabotea a la vista del universo

 

 

Aferrarse al diálogo es una jugada astuta del Gobierno si nos detenemos a pensar en el hecho de que quienes debieron levantarlo y de hecho durante un tiempo así lo hicieron fueron la MUD y el conjunto de la disidencia nacional, ahora también muy visible en el Gran Polo Patriótico, declaradamente chavista. Hablo de “chavismo” y no de madurismo por un par de razones. Este sólo depende del poder.

Cuantitativamente está desapareciendo. El chavismo no parece congeniar con el madurismo. Los disidentes en el PSUV y en el GPP se reconocen chavistas, no maduristas. En nombre de aquella condición parecen inclinarse a exigir la renuncia del presidente, y con eso abren un amplio campo de coincidencias con la disidencia opositora, cuya mayoría es muy vasta. La MUD nunca descartó la renuncia.

Entre las opciones incruentas, es la más sencilla. Quizá se hubiera completado con una negociación sobre los términos de una salida favorable para el país y la región, que mira con inquietud la enloquecida agresión madurista contra los DDHH. El problema es que depende del interfecto, quien teme despedirse. Lo que no depende de su voluntad es la consulta electoral, que el Gobierno está saboteando a la vista del universo. ¿Por qué lo hace? Sabiéndose perdido, se niega a contarse. Acaba de confesar, cual muchacho malcriado, que lo hará cuando pueda ganar.

Rodríguez Zapatero insiste en la resurrección del diálogo cuya suspensión obedeció al incumplimiento del Gobierno. Para que no vuelva a naufragar, hay que clarificar el tema. Hay muchos importantes, desde la libertad plena de los presos políticos y el restablecimiento de las instituciones claves hoy menoscabadas o exprimidas, hasta la más amplia defensa de los DDHH. Pero con todo, nos daríamos por bien servidos si se comenzara con el cronograma electoral, eficaz supervisión internacional y garantías de idoneidad del proceso. La oposición y creo que tampoco los oficialistas del GPP inclinados a la consulta electoral, convertirían la victoria democrática en un bárbaro ajuste de cuentas. Se trata por el contrario de fundar una convivencia civilizada en el marco de la democracia y el respeto a los DDHH. Zapatero encara dos opciones: poner la agenda en cero, olvidarse de las elecciones; o convencerse que sin ellas perdería Venezuela y no habría manera de convivir.

¿Acaso no debes a las limpias campañas electorales de 2004 y 2008 tu elección a la Presidencia del Gobierno español? ¿En razón de qué los venezolanos debemos aceptar la posposición ad infinitum de lo que en tu país y el mío ha funcionado perfectamente desde la caída de los dictadores Marcos Pérez Jiménez y Francisco Franco? Defiendo el diálogo con agenda clara.

En países despedazándose en guerras carniceras ha sido fundamental para cerrar la puerta del infierno. Colombia puso fin a más de diez lustros de sangre,mediante una agenda precisa. Sin ella, la negociación se habría esfumado.

Ojalá, Zapatero, no lo olvides. Ojalá, Maduro, no lo ignores.