AMÉRICO MARTÍN @americomartin | La política, de nuevo

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La fuerza del gobierno es la bayoneta, la del cambio, el pueblo

Aquél bracea contra la corriente; éste va con ella, recrecido por el abismal fracaso del Poder

Entre los años 1953 (cuando inicié mi travesía en el aventurado oficio de la Política) y 1956 descubrí dos verdades apolíneas. Si las hubiéramos irrespetado probablemente  no hubiésemos salido tan pronto de la dictadura que nos ponía en el cuello su claveteada bota militar. Inútil era tratar de librarse de ella vomitando ruidosas amenazas imposibles de cumplir sin contar todavía con la fuerza que acumulamos ladrillo sobre ladrillo, con paciencia y frías decisiones y que a partir de la Constituyente de 1952 no malbaratamos en gestos para el bronce.

Tener más que el otro en el momento propició cambió a nuestro favor la relación de fuerzas. Por eso, sin arsenal bélico, el 6D David venció a Goliat. Afirmar que nunca saldrán “porque tienen las armas” es de escépticos confundidos por apariencias.

Primera verdad: la Política es ciencia, (Emile Littré, 1870) Segunda verdad: es arte, (Paul Robert, 1962). Combinar “ciencia” y “arte” proporciona dirección iluminada. No digo que “garantice” el triunfo, porque nadie puede dar semejante garantía. Hace, sí, muchísimo: define el rumbo y medidas para acelerarlo y densificarlo. Más vale un liderazgo motivado sabiamente al logro que embriagado de desmesura verbal.

Coinciden plausiblemente la disidencia de la nación y la que prolifera en el chavismo: Maduro deberá irse pacíficamente del mando. A todos conviene clausurar el abominable círculo vicioso de los perseguidos hoy convertidos en perseguidores mañana. De no ser cortado, nos haría sucumbir en un océano de sangre.

  • ¿Es por miedo, conchupancia o dinero que la AN no dicta la amnistía, cambia el TSJ, aplica la enmienda, castiga las violaciones a los DDHH?

Fácil es comprometer la integridad de otros, olvidando que son actos que la sobre pasan. Carece del poder que le atribuye la Constitución pero la balanza, contrastando lo que falta con el respaldo moral que puede obtener, se mueve en forma apropiada. Los agregados que la están ayudando acercan parte de lo que le falta, si sabe aprovecharlos, no obstante no parece que estemos ya en hora meridiana.

¿Cuesta tanto aceptar que la AN carece aún de fuerza para cumplir la plenitud de sus funciones? Creerque sea asunto de calles “hasta que se vayan”, es una ingenuidad. La fuerza del gobierno es la bayoneta, la del cambio, el pueblo. Aquél bracea contra la corriente; éste va con ella, recrecido por el abismal fracaso del Poder.

¿Qué decir del Objetivo-Método-Estilo? La nuez del Objetivo es elecciones limpias y supervisadas en este año. El Método, la más amplia unidad imaginable, sin la reata de obsesivas suspicacias y odios que restan y dividen. Si el Método es función del Objetivo, el Estilo lo es del Método.

Mano tendida, razones, no resonancias, sumar lo que sea sumable, y nunca olvidar que la fuerza de la unidad es su pluralidad. Multicolor como el país, puede remover un gobierno que, además de trágicos resultados, impide el debate sincero por miedo de la gente a terminar en la cárcel o ser amordazada o despedida por ejercer el sagrado, el humano derecho de disentir.