Américo Martín @AmericoMartin | La verdad sospechosa

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¿Qué diablo puede haberlo movido a digitalizar una Comisión dominada por sus conmilitones?

¿Querrá que eche el cuento a su conveniencia? 

Tiene que mover a la suspicacia la trepidante Comisión de la Verdad anunciada entra atabales, pífanos y clarines

¿Qué valor tiene una Comisión de la Verdad nombrada a su aire por el Gobierno? La última, la única vez que una idea como esa se materializó en Venezuela fue en 2003 durante las sesiones de la Mesa de Negociación y Acuerdos. Bajo la facilitación de César Gaviria, ex secretario general de la OEA, se escogió el revocatorio y se aprobó la Comisión de la Verdad. La AN contaba con mayoría oficialista y sin embargo la oposición no tuvo problemas en encomendarle el diseño y selección de sus integrantes. 

¿Por qué la AN y no el Ejecutivo? Porque es la representación nacional y como tal la única cuyos actos emanan del juego de las corrientes políticas más significativas del país.

Para nuestra sorpresa, el bloque gubernamental incumplió el mandato de la Mesa al no hacer valer su mayoría. No fue culpa de la oposición que el acuerdo no se pusiera en solfa. Era obvio que los otros no querían investigar en serio; no soportarían a una minoría resuelta al alcance de los medios nacionales e internacionales mostrando el verdadero rostro de la verdad, aun cuando careciera de los votos para oficializarla.

Poco tiempo y muchos temas han prolongado la mora parlamentaria hasta nuestros días, pese al cambio en la composición de la AN.

Tiene que mover a la suspicacia la trepidante Comisión de la Verdad anunciada entre atabales, pífanos y clarines.

Si un gobierno recto, amante de la verdad, certificadamente honrado, diera el paso que está dando Maduro, todavía sería inaceptable porque un instrumento de esta índole no puede ser unilateral; por fuerza ha de ser plural y de allí la competencia del Legislativo en el asunto. Pero en el caso comentado concurren dos razones adicionales: Primera, el Gobierno es parte y por ende no puede ser juez de una causa que por cierto ha maltratado con ferocidad. ¡Y mire que su arremetida contra espacios democráticos, disidentes y derechos humanos es hoy duramente cuestionada. ¡No solo por la mayoría de los venezolanos, sino por movimientos políticos y un amplio abanico institucional que va desde la cumbre de las Naciones Unidas hasta las más ignotas ONG´s de Europa y América! Y Segunda, es trágico por no decir cómico que se ocupe de esclarecer la verdad un Gobierno tan falaz como éste. Pero insisto, aun si fuera tan inmaculado como el Espíritu Santo tampoco podría recibir esa responsabilidad, que es plural nunca unilateral.

¿Qué diablo puede haberlo movido a digitalizar una Comisión dominada por sus conmilitones? ¿Querrá que eche el cuento a su conveniencia, quizá por miedo a toparse en la OEA con la inquietante Carta Democrática Interamericana? ¡Quieren asesinarme! gruñes por enésima vez.

¡Vuelta a lo mismo! Seguramente necesitas aviar de veneno la agenda de tu pomposa comisión.

Me permito entonces preguntarte ¿En la crítica posición en que te encuentras no te convendría más bien dialogar con aquellos a quienes escarneces y difamas a diario? No habrá muchos interesados en que la diabólica situación que denuncian las cifras económicas y sociales toque el cielo de la ignominia.

Los aspirantes a sucederte asumirán la responsabilidad del país en el estado en que se encuentre pero es humano que prefieran no tener que abrazarse a un enfermo con inocultables signos de descomposición.