AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | Los días de la ira

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El revocatorio se infla como levadura en medio de la crisis social más peligrosa que se recuerde

imgres-5El gran narrador John Steinbeck escribió su excepcional novela, Las uvas de la ira, en 1936.

Entre sus recuerdos y los de sus compatriotas estaba la crisis del 29, una verdadera hecatombe. Los intelectuales en general, directores y guionistas de cine serán más tarde perseguidos por el macartismo, subproducto de la Guerra Fría. Y aunque no había punto de comparación con la carnicería totalitaria soviética ejecutada por Djugasvilli “Stalin”, la intolerancia reinante en EEUU en aquel momento manchaba la honda cultura liberal del país Por eso Steinbeck escribió: -Cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita.

Permítanme decir ahora que sin necesidad de presiones como la que en 1929 reventó en Nueva York y se proyectó al universo; antes bien, disfrutando de la bonanza petrolera más larga de su historia, el modelo que ha reinado durante 17 años con el nombre de socialismo siglo XXI condenó a Venezuela a la más indignante degradación.

El naufragio del chavomadurismo la colocó en el último lugar de la Región en todo lo que pega en la piel: inflación de tres dígitos, recesión no igualada ni de lejos en el Hemisferio, pobreza y hambre, deuda, profundo déficit fiscal. Venezuela es uno de los países de mayor riesgo para la inversión en el mundo.

Frente a tan magna crisis el general Padrino, ministro de la Defensa, agita el fantasma del golpe de Estado, sin duda para aliviar de culpas al zarandeado presidente Maduro. Es curiosa su coincidencia con la presidente Rousseff, quien, colocada en la cumbre de un volcán se refugia en el mismo argumento. Su problema es que a ella la investigan instituciones fundamentales de la democracia en impresionante simetría con el 65% de los brasileños. Ignoro si Rousseff podrá evitar el juicio que la sacaría del mando y no veo cómo escapará Maduro del inminente reto electoral, dado que más del 70% postula su salida inmediata.

Screen Shot 2016-04-29 at 12.39.18 PMEl título de este artículo no habla de “uvas de ira”, sino de “días de ira”. Es el encabezado de un ensayo de Antonio Arráiz en el que se cuentan 39 revoluciones entre 1830 y 1903, y 127 alzamientos. La última guerra fue La Libertadora, aniquilada por Castro y Gómez en 1903, y el primer golpe del siglo XX lo dio Gómez contra Castro en 1908. Desde entonces han estallado cientos de todo signo por lo general derrotados, sin olvidar los de Chávez en 1992.

Pues bien, señor Maduro, pues bien general Padrino, todos esos pronunciamientos fueron de índole militar, no civil. Personalmente creo comprenderlos. Ignoro el grado de turbulencia que haya en la Fuerza Armada, pero deduzco el malestar que debe agitarla y observo el auge de los “pranes”, aparentemente armados por el Gobierno y posicionados en muchas partes del país.

¿Es inconcebible un golpe civil? ¡Por supuesto que no! Pero los golpes civiles son electorales, constitucionales, opciones de paz.

Por eso el revocatorio se infla como levadura en medio de la crisis social más peligrosa que se recuerde. Es auspicioso el hormiguero de firmantes y el entusiasmo que ha despertado.

Dicho sin hipérboles: el destino de Venezuela está en una romana, pero el peso de los electores garantiza que el cambio sea pacífico. El revocatorio está para impedir una catástrofe mayor.