AMÉRICO MARTÍN @AmericoMartin | ¿Quién se irá primero?
Viernes 21 de Agosto de 2015

La Asamblea Nacional es la más dócil que se recuerde desde las dictaduras militares de Gómez y Pérez Jiménez 

Aceptemos que en Brasil esa dialéctica insípida, si bien a ratos aparece, no está tan extendida como en la Venezuela de MaduroScreen Shot 2015-08-22 at 2.42.17 PM

 |Américo MartínTalCual

El sacudimiento social de Brasil, como en su momento el de Venezuela, obedece a múltiples causas, ocupando un lugar especial la corrupción. ¿Por qué ambos ensayos, el fundado por Chávez y el armado por Lula, parecen próximos al desván de los recuerdos? ¿Por qué siendo básicamente diferentes, sus destinos parecen confluir mientras se fortalece el imperio que uno quiso destruir y el otro emparejar? Resaltemos la propensión de la izquierda (desde los años 1950) a buscarle “salidas ideológicas” a las crisis que las abruman, defecto diabólico que les impide afrontar el fracaso con realismo, prescindiendo de ensoñaciones dogmáticas. Héctor Rodríguez Bauza recuerda con exactitud y gracia el escondite conceptual del bajo nivel ideológico cual latiguillo para explicar todo.

-Nunca pude precisar en qué consistía y ni aún hoy puedo hacerlo, nos dice en su obra, Ida y vuelta de la utopía, Caracas, 2015. El socialismo en esta parte del mundo vino asido al romanticismo de la independencia, con su estilo proclamatorio y mesiánico, en extraño sincretismo con timbales y tambores aborígenes, ritos africanos, utopías de Saint Simon, Fourier, Owen, Cabety, a partir de 1871, Marx y Bakunin. Potaje condenado al peor destino, más si lo salpicamos de bolivarianismo Ya en el poder, que por azar cayó en sus manos, su indefensión conceptual lo impelerá a defenderse apelando al insulto, la perversión de la justicia y la bayoneta. Para embridar militantes se refugia en sonoros lemas: revolución, izquierda, socialismo. Consignas que con decreciente eficacia intentan mantener la fe de los leales, estremecida por el horror del hambre, el naufragio del modelo, la avasallante corrupción.

Un coronel activo fue encarcelado por declarar que era chavista pero no ladrón ni sinvergüenza.

Pero aceptemos que en Brasil esa dialéctica insípida, si bien a ratos aparece, no está tan extendida como en la Venezuela de Maduro.

Lo que salva y hunde a Rousseff son dos factores que en Venezuela han sido pisoteados en grado inalcanzable para Latinoamérica, con la excepción por ahora de Cuba. El primero, la fortaleza institucional.

El segundo, la libertad de medios y el derecho de ladrar.

Porque el Congreso y la Administración de Justicia son soberanos, el lulismo ha sido sometido a la Justicia.

Y por eso mismo, aún dentro de igual sistema, tendrá la garantía de un debido proceso no gravado por la venganza y la persecución.

En Venezuela la Asamblea Nacional es la más dócil que se recuerde desde las dictaduras militares de Gómez y Pérez Jiménez. El servilismo de los diputados de la actual mayoría es vomitivo. Y del Poder Judicial y los órganos fiscales y contraloresno hay más que agregar, salvo que su abyecta sumisión es hoy de conocimiento universal.

Screen Shot 2015-08-22 at 2.46.58 PMUn político que se respete no cae en la tentación del arúspice que anuncia resultados inexorables precisando fechas y escarneciendo a quienes piensen distinto. Los políticos precisan tendencias para apuntalan las mejores.

El futuro de los adivinos duerme en su esfera de cristal; basados en misteriosas certezas se burlan de los políticos, de su inclinación a sumar voluntades.

Prefieren desahogarse que vencer.

¿Quién se irá, pacífica y constitucionalmente, primero? Sospecho que quien insista en el error y pretenda aniquilar la disidencia. A Dilma la ayuda la fuerza que la hace retroceder: la vieja y noble democracia.¿Y de Maduro qué? Dependerá del desgarrador diálogo que entable con los fantasmas de su imaginación.