AMÉRICO MARTIN @AmericoMartin | El soberano

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El miedo a contarse en elecciones libres les empuja a redoblar la represión

La madre de todas las marchas fue un prodigio de concurrencia, organización, dirección y templanza, habilidad ésta para contener excesos, según la certera definición proporcionada por Platón

Incluso desde antes del 6D pocos dudaban que la división del país no era ya en dos mitades.

Semejante convicción tuvo consecuencias considerables. El Gobierno renunció por completo a la vía electoral. Y para bloquearla se dio a derogar la Constitución en forma cada vez más descarada. Pero como en política todo tiene un costo, esta absurda decisión pagó el suyo en términos de popularidad interna y aislamiento internacional. La Madre de todas las Marchas del 19 de abril no ha hecho sino ratificar lo que se probó en las parlamentarias del 6 D. Y el descrédito mundial de sus autores lo sintetiza la universal exigencia de que se cumpla la agenda democrática, desde libertad de los presos políticos y reconocimiento pleno de la AN hasta elecciones fiables ya.

435311 Se ha desmigajado con asombrosa rapidez la meticulosa armazón latinoamericana construida en lo fundamental por el caudillo revolucionario en tiempos de bonanza sin precedentes. Muerto Chávez, probablemente una mayoría habría rectificado, pero como en el oficialismo pesan más las armas que el voto, esa mayoría no se impuso, quizá por temor al despido, destituciones, difamación o cárcel. No obstante es un factor que está ahí y puede ser uno de los factores en el diseño de un modelo democrático basado en la convivencia de banderas diferentes, donde disentir no sea el pasaporte hacia la mordaza o las rejas.

Mientras más se extienda el diapasón del cambio más factible será encauzarlo pacífica, democrática, electoral y constitucionalmente.

La unidad de lo diverso no equivale a identidad de pensamiento. Se trata sí, de continuar el debate, pero protegidos unos y otros por la ley y sujetos al dictamen del soberano elector. Esa unión es histórica. Lo probó la Junta Patriótica el 23 de enero. Se fue un dictador por obra de la unidad, y nadie perdió su identidad.

Socialdemocracia (AD) Democracia-cristiana (Copei) Liberalismo (URD) y Comunismo (PCV) siguieron siendo tales.

La madre de todas las marchas fue un prodigio de concurrencia, organización, dirección y templanza, habilidad ésta para contener excesos, según la certera definición proporcionada por Platón. La MUD y la AN encabezaron gigantescas movilizaciones en todo el país, evidenciando dos ausencias: importados y autobuses.

El Gobierno bascula entre la cantinela golpista y la bárbara represión, y se envuelve en autosatisfacciones.

¡Ah los números danzantes del diputado Cabello con sus 60.000 motorizados! Por cierto, Diosdado proclamó la dirección residencial del diputadopresidente AN Julio Borges, seguida del correspondiente asalto forajido. Un delito de tomo y lomo. Presunto, digamos.

De no rectificar, señores, terminarán como minúsculas partículas perdidas en el Cosmos. El miedo a contarse en elecciones libres este año, les empuja diabólicamente a redoblar la represión.

Permanecerían en el juego político si, en lugar de la pasión homicida, recordaran que salir tranquilamente del mando por el cauce electoral es preferible a intensificar el incendio que ha reducido a cenizas sus sueños e insomnios de la primera hora.