AMÉRICO MARTÍN -Guía para hermanas fatídicas- con Aclaratoria para Heinz Sonntag

Sábado 29 de Noviembre de 2014|TalCual

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La larga marcha de los venezolanos hacia la democracia Germán Carrera Damas

1 Basta contar los desoladores problemas que en las dos últimas semanas han castigado al gobierno y su partido para registrar un racimo de ardientes conclusiones. El régimen no puede contener la marcha de la crisis general del país, y lo peor: no tiene idea de lo que deba hacer. La reacción “macha”, no sirve. Se debilitan la represión militar y policial, el monopolio mediático, la persecución. La impostura de las caras risueñas del presidente y la cúpula son máscaras que no velan su desazón. ¡Y díganme las irrisorias exhibiciones de un poderío que hace rato perdieron! Salvo inesperadas rectificaciones hasta ahora ni insinuadas, están nadando contra la corriente. Como la alternativa democrática sí va con ella, puede esperarse que el cambio imponga su ley.

Claro, siempre que a agentes democráticos no les dé por cambiar de montura precisamente ahora, cuando la tendencia los favorece. Afortunadamente ninguno de los opositores principales ha postulado los atajos que el zarandeado régimen les atribuye, empeñado como está en estrangular las fundamentadas críticas endógenas y patear cuanta mesa aparezca por allí. ¡Cómo quisiera que iluminaran el cielo las hermanas fatídicas cabalgando sus escobas! El problema, amigos, es que brujas no habrá. Como las golondrinas de Bécquer, no volverán.

La ruta opositora está asaz clara, tanto que probablemente no presenciemos el sacrificio de héroes, y si, pese a todo, la desesperación revolucionaria los crea, para ensañarse contra ellos, pagará un precio exorbitante.

2 Hablemos ahora de falsos supuestos. Vamos por partes -Las iniciativas de tal o cual líder importante que no coincidan con las de otros no deberían alarmar sino alegrar. Provienen de la índole plural del liderazgo democrático. Esa pluralidad refleja la de toda la sociedad y por lo tanto es la garantía de su proyección nacional. La oposición está en capacidad de unir a la nación y construir una mayoría que así lo determine porque no condena, no excluye ni persigue a quien piense distinto. Esa es su verdadera fuerza. En cambio, los caudales que reunía el gobierno provenían de factores artificiosos: soborno social, miedo al despido, represalia, endiosamiento del caudillo para considerar pecaminoso desaire no arrodillarse ante su imagen.

Son recursos de un poder ilegal e inmoralmente usados. El tiempo y el fracaso los han desgastado, las ciegas emociones se han evaporado tanto como el potencial humano y electoral del gobierno.

-¿La MUD y la oposición están tan “divididas” como el gobierno? No señor, para nada. Porque la alternativa democrática es plural, el liderazgo opositor también lo es. De otro modo no tendría canales abiertos a los diferentes pensamientos que conviven en el país. Su unidad difiere de la del gobierno. Cada organización representa una ideología (uso ese vocablo por comodidad) que no va a perder por incorporarse a la MUD. La plataforma que une a todos es la democracia y el programa de recuperación de esta hundida nación.

Esa causa general predomina en un momento determinado sobre las causas particulares. Así se construyeron históricas unidades como la de los aliados contra el eje nazi-fascista, la de partidos tan enfrentados como los venezolanos para derrotar el sistema que encarcelaba las diferencias y asesinaba las opiniones. Eliminada la dictadura militar de Pérez Jiménez, los distintos partidos se organizaron en democracia, con la garantía del estado de derecho.

Y así fue concebida la MUD. “La unidad de lo diverso”, única forma posible de agruparse de manera eficaz. Las diferencias entre sus miembros son respetadas.

¿Lo son en el gobierno? Un precandidato adicional a Maduro, uno solo, causaría una tragedia griega en el oficialismo. Varios compitiendo en la oposición darían una prueba de sinceridad, variedad y popularidad. Al fin y al cabo, todo quedará al supremo juez que hará el escrutinio y reconocerá la peculiar mixtura de consensos y primarias. Y sabemos, por cierto, que de primarias y consensos sí que conoce la alternativa democrática venezolana.

-¿Saben cuántos electores votaron en las primarias de la oposición? ¡Más de tres millones (3)! Las que vienen ahora, aparte de los consensos, pienso que podrían movilizar cinco (5) a las mesas de votación.

Comparen y juzguen.

Oscilan las cifras de la “consulta” que acaba de realizar el gobierno. 4% dicen unos, 6%, otros. Aceptando la comiquísima y totalmente inverosímil nómina oficial de 7 millones, 6% arrojaría solo 420 mil votantes. Sí, como creo, esa gente a duras penas llegaría a 3 millones de inscritos, la votación real habrá sido de unos doscientos mil.

Conque en las primarias que celebrará la oposición, la cifra de sufragios oscile entre 3 y 5 millones, no habría punto de comparación con la maltratada y misteriosa jornada comicial del PSUV. Ahora, con más experiencia y un sentimiento de cambio extremadamente recrecido, la paliza será tan monumental como la victoria electoral democrática en las venideras parlamentarias de 2015.

-Con lenguaje más bien arcaico, me pregunta un comunista por qué estoy con “la derecha”. Considerarse de “izquierda” -parece creer- absuelve al gobierno de su catastrófica gestión. Sin entrar otra vez en aburridas discusiones sobre el ambiguo significado de esas palabras, me limito a recordarle la historia del mejor momento de su partido, cuando era dirigido por el gran Pompeyo Márquez.

AD, Copei, URD, PCV, empresarios, obreros, estudiantes cimentaron el histórico acuerdo. Si ­respetando sus significativas diferencias- no hubiera envuelto a todas las corrientes, nadie hablaría hoy del luminoso 23 de enero de 1958.

“De La Charneca al Country Club”, titularon los camaradas de entonces.

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