ANDRÉS CORREA GUATARASMA | La insoportable necedad del ser

Andrés Correa21 de mayo de 2017

¿Qué clase de periodista alaba a un gobierno que viola derechos humanos, cierra canales de TV y promueve la censura? ¿Qué diferencia hay entre eso y el despotismo de Trump? Ninguna. Asistimos quizá a la intelectualidad izquierdista más derechista de la historia. Hasta eso lo ha logrado pervertir el castro-chavismo…

Oh qué será, qué será…
lo piensan los bandidos los desvalidos,
en todos los sentidos, será, que será,
que no tiene decencia ni nunca tendrá
Chico Buarque, O Que Será? (1976)

 

img-20170520jpgHAY GENTE QUE anda por ahí negándose a sí misma, pero aún no se ha dado cuenta. El caso más patético es el de los intelectuales con complejo de oráculo de Delfos. Mucho peor si son periodistas, expuestos como están al riesgo de los cheques en blanco.*

Esta semana se cumplen 10 años del cierre de RCTV, fecha que suele coincidir con la entrega en Nueva York de los Premios Pulitzer, los más apetecidos por el periodismo libre. Casualmente también estuvo de visita en la ciudad el director de la versión hispana de Le Monde diplomatique, Ignacio Ramonet, como panelista central del evento Chavismo y Venezuela Hoy, el miércoles 17 de mayo en el Council on Foreign Relations.

Con incomodidad y quizá hasta pena ajena, le acompañaban en el panel Jennifer McCoy (ex Centro Carter) y Lisa Viscidi (Inter-American Dialogue), bajo la paciente intermediación de Jonathan Tepperman, quien debió hacer malabares para preservar el decoro en aquella sala donde nadie estaba dispuesto a oír cuentos sin relinchar.

Venezolanos profesionales plenaban el auditorio. Era una gran oportunidad para drenar sus emociones luego de estresantes semanas viendo y escuchando a través de sus celulares la represión extrema en la patria quebrada y los insultos al chavismo en el exterior.

Como la jornada fue en inglés, Ramonet pidió un intérprete. Así, todas sus declaraciones fueron en alto y claro español, sin dejar espacio a los malos entendidos… Resumir lo que dijo sería malgastar este teclado: nada que no repose en internet desde hace años. Además de sus biografías sobre Fidel y Chávez, luego de entrevistarlos largamente.

Nada nuevo dijo esa tarde, sólo que todo sonó más insólito y hasta risible si la situación en Venezuela no fuese tan dramática y contundente. Una perla resumió su ya tan conocida postura: la oposición venezolana apuesta a la violencia, dijo. Y con ello queda a su juicio sellada la Historia.

Inflación, corrupción, delincuencia campante, hambre, despotismo, exilio masivo, presos políticos, civiles juzgados en tribunales militares, narcotráfico, fraude electoral, colectivos, censura, escasez, entrega de la soberanía. Nada de eso existe, o si acaso es un problema menor en esa sapiencia suya* que le permite decidir desde su comodidad europea la verdad de lo que está pasando en Venezuela, nación víctima de mezquinos saboteadores de los maravillosos planes de la afanosa Miraflores para la reconstrucción económica….

¿Qué clase de periodista alaba a un gobierno que viola derechos humanos, cierra canales de TV y promueve la censura? ¿Qué diferencia hay entre eso y el despotismo de Trump? Ninguna. Asistimos quizá a la intelectualidad izquierdista más derechista de la historia. Hasta eso lo ha logrado pervertir el castro-chavismo*.

Tanto en Venezuela como en EEUU las tortillas se han volteado de tal manera que esta cuerda de trasnochados han quedado al descubierto en sus limitaciones analíticas, y no les queda otra que repetirse como viudas guacharacas histéricas a ver si todavía alguien les medio cree el cuento. Y si no, se escudan en el clásico de los ignorantes allá y yo intelectual aquí.

Curiosamente, la guerra de Trump a la prensa ha permitido a los medios superar años de caída en los ingresos y experimentar un auge económico. La audiencia de los noticieros por cable se ha disparado, así como la suscripción a The New York Times, mientras The Washington Post ha aumentado la contratación de periodistas, pues no se da abasto con la hemorragia informativa del incontinente caudillo anaranjado.

Tristemente, la depresión económica venezolana no permite que la censura sea contrarrestada con la formalidad deseada y deba conformarse con la aparición de canales digitales que jamás podrían superar la popularidad de una señal histórica como la de RCTV o lo que fue Globovisión.

¿Cómo explicarle eso y tantos detalles más al inteligentísimo brillante genio iluminado Ramonet?* Y en todo caso, ¿vale la pena gastar pólvora en zamuro?

…/…

* ¿En blanco o en $$$? -PM