Ángel Oropeza >> psicólogo social, profesor universitario | El síndrome de Villa Rosa ya llegó

Screen Shot 2016-09-18 at 10.09.53 AMJOLGUER RODRÍGUEZ COSTA

DOMINGO 18 DE SEPTIEMBRE DE 2016

 

–¿Cómo se mantiene un gobierno populista y a la vez tan impopular? –A punta de represión y de chantaje. Pero eso no es mantenerse, es sobrevivir.

–Hasta las encuestas del gobierno indican que 8 de cada 10 venezolanos execra a Maduro, ¿por qué él cree lo contrario? –(Carcajadas) Eso ni él lo cree.

–¿Se soporta la premisa “mientras más pobres más leales a la revolución”? –Ese mito no tiene soporte en los hechos. En nuestros estudios, el sector más adverso hoy al gobierno es el sector D.

–¿Aprende el venezolano? –Sí. La prueba está en que más de 80% quiere un cambio.

–¿Aprende a tiempo? –El tiempo de los pueblos no siempre es tan rápido como el tiempo de las personas. Y eso es igual en todos los países.

–¿Cuáles caminos llevan al Estatuto de Roma? –Ese es el fantasma que tiene pensando a más de un militar venezolano. Saben que es uno de los costos de prestarse a la represión.

–¿Por qué las FANB permiten cuerpos inconstitucionales como las milicias y los colectivos? –Porque a algunos les conviene para su propio beneficio, y no precisamente al grueso de la Fuerza Armada, que está recibiendo la factura del descrédito y el rechazo de la población.

–¿Adónde llevan los “caminos verdes”? –Siempre terminan fortaleciendo al gobierno. En eso también los venezolanos aprendieron.

–De ser el país su paciente, ¿la patología? –Un cuadro generalizado e inducido de angustia. Inmerecida, además.

–¿Están Tío Tigre y Tío Conejo en la Asamblea? –(Risas) Más bien parece el enfrentamiento entre Florentino y el diablo.

–¿La pantalla criolla? –El gran pantallero criollo murió hace tres años.
Lo que queda son actores segundones.

–¿Necesita un psiquiatra el psiquiatra de algunos políticos? –Más bien un sacerdote para que lo exorcice.

–Finalmente, ¿quién volvió loco a quien? –La estrategia desde el principio fue generar desesperanza y resignación. Y aunque el peligro siempre existe, hasta ahora se han quedado con los crespos hechos. Pero el riesgo está allí.

–¿Sospechó alguna vez que el hampa común se ligara tanto al poder? –Era inevitable. A ambos los une el desprecio por el otro, el “a juro lo que yo quiero” y el uso de la violencia como único argumento.

–¿Cómo inmunizarse ante el antiparlamentarismo? –No parándole. Los perros también ladran por miedo.

–¿La patología del TSJ? –¡De librito! Trastorno de la personalidad antisocial. Se refiere a aquellas personas que no tienen consideración por los sentimientos de los demás, a menudo muestran un comportamiento criminal y no muestran remordimiento.

–¿Del CNE? –La misma, pero agrégale trastornos de pánico.

–¿Una institución para acostar en el diván? –El diván es para curar.
Las instituciones de esa cosa que llaman quinta república ya no tienen cura. Son para reemplazar.

–De aplicarse el mismo criterio jurídico que a Leopoldo López, ¿por cuántos casos podrían ser enjuiciados funcionarios del gobierno? –Lo de Leopoldo no fue un criterio jurídico, sino delincuencial, de malandros disfrazados con togas. La lucha es también para que esto nunca más pase en Venezuela, sea quien sea que haya que procesar.

–¿Imagina al chavismo exigiendo la liberación de sus líderes presos? –Imagino a muchos chavistas de buena fe exigiendo que enjuicien a los muchos delincuentes y corruptos que hay en el gobierno. Pero en el país que queremos ninguno lo será por causas políticas.

–Cual Frankenstein, ¿se le devuelve la violencia al proceso? –En la novela, el doctor Frankestein comprende el horror que creó y rechaza el resultado de su experimento. A la oligarquía roja le falta inteligencia para entender que le conviene dejar de alimentar a su monstruo.

–¿El Frankenstein de la MUD? –(Carcajadas) Si es por la falta de cerebro del monstruo, hay varios en eso que llaman la anti-MUD.

–¿El primer síntoma de locura de un mandatario? –Creer que se puede gobernar sin pueblo.

–¿Y de una ciudadanía? –Seguir creyendo en mesías y redentores que la salven.

–¿Es la voz del pueblo la voz de Dios? –Creo más bien en la frase de Einstein: “Dios escribe derecho sobre líneas torcidas”.

–¿Se desahogaría el pueblo tumbando estatuas? –Un pueblo indignado y decidido tumba cualquier cosa. Sí, también estatuas.

–Pese a que elige, ¿por qué se exculpa a la población? –Porque una de las ventajas de la democracia es poder corregir los errores de elegir mal. Nadie merece estar condenado eternamente por haberse dejado engañar.

–¿Una terapia para el proceso? –No hay terapia. Ya entró en etapa terminal.

–¿Para la MUD? –Unidad de propósito para garantizar la gobernabilidad de la transición.

–¿El tratamiento para conciliar? –Dos: nunca renunciar al diálogo y nunca caer en la tentación de parecerse a lo que se combate.

–¿Sobrevendrá el síndrome de Villa Rosa? –Si te refieres a un pueblo resuelto y que cada día pierde más el miedo, ese ya llegó.

–Mientras, para drenar, ¿otra terapia para el soberano? –Practicar la esperanza, que no es sentarse a esperar que las cosas pasen sino levantarse a luchar para hacerlas posible.

–Luego de todo esto, ¿habrá un nuevo prototipo del connacional? –¿Por qué? No sigamos cayendo en el error de que hace falta un “hombre nuevo”. El problema no es el venezolano. Él es la víctima, no el responsable.

–¿Qué pasaría en Venezuela si no se efectuase el revocatorio? –O se abren las puertas a los cambios que demanda la gente, o nos espera una severa y peligrosa ingobernabilidad.