ARMANDO MARTINI PIETRI @ArmandoMartini | De nuestra consideración

Screen Shot 2016-09-09 at 10.23.379 DE SEPTIEMBRE 2016

 

Un ciudadano común que ejerce el derecho a opinar. El encuentro ciudadano del 1° de septiembre no tenía intención de tumbarlo ni derrocarlo. El objetivo era conminar al Poder Electoral a fijar la fecha y condiciones para el referéndum revocatorioth contra usted y su gobierno –consagrado en la Constitución, hecha a imagen y deseos del comandante Chávez–, y para cientos de miles, rechazar la inflación, la inseguridad, los abusos, la escasez. Es decir, fue una protesta política que podemos calificar de digna, de principios y valores éticos y morales, de buenas costumbres ciudadanas, por parte de un pueblo que ha sido ultrajado, engañado, vejado, avergonzado, irrespetado, ofendido y gravemente defraudado por ocurrentes proyectos que nunca llegaron a buen término, pero permitieron derroches y corrupción hoy impagables.

TomadeCaraca1S th-1Pocos tienen la suerte de conseguir el milagro de unir al país, señor Presidente. Usted, por fin, lo ha logrado, pero en su contra. Más de 80% lo rechaza, no lo quiere. Es duro decirlo, lamentable reconocerlo y peor aceptarlo. Pero es la verdad, está allí y nada puede revertir ese sentimiento. Nada, excepto que se haga y nos haga un favor, retirándose en compostura, dejando malos y buenos recuerdos aunque sean pocos. Usted tuvo la oportunidad y la desperdició.

th-2¿No lo cree? No tiene porqué. La colectividad le extiende una invitación respetuosa, como aquel 19 de abril de 1810. Salga al balcón del pueblo, si, allí en Miraflores, donde a su mentor y padre político le gustaba tanto discursear; levante la cabeza, mire hacia el horizonte, vea a los ojos a ese pueblo decente, humilde, querendón, que pasa hambre y no entiende ese adjetivado discurso que suena a populismo y falsedad.

Presidente, debe considerar con mucha seriedad lo que está sucediendo, recurra y apele a su sentido y condición de Estado. No debe obsesionarse con el poder, si bien es cierto ganó –así lo reconoció quien fuera su adversario–, con sus errores se deslegitimó y las cosas se pueden salir del camino y del peor modo posible. Más delicado es que ya se le están saliendo. No hace falta ser muy inteligente, para darse cuenta de lo delicado que es vivir en una nación donde todos están exasperados, hartos, sin esperanza ni fe, desilusionados, la impotencia los consume y hasta los más desvalidos, necesitados y menos favorecidos están molestos e irritados.

¿Panorama increíble? ¿No puede ser? ¿Es mentira? ¿Se le engaña? No, señor presidente, es la verdad que le ocultan sus adulantes, lo halagan diciéndole que todo va bien y que es una guerra económica o se trata de escuálidos y oligarcas en campaña mediática, mientras roban a mansalva el erario público para abandonarlo cuando sea el tiempo. Muy pocos lo acompañarán en su desgracia. La vida es así de ingrata.

La desesperación tiene límites, el hambre también; abusar de ello es poco menos que una locura y lo va a comprobar más temprano que tarde. La única duda –que preocupa– es cuál es el precio que vamos a pagar los ciudadanos. Villa Rosa no fue una conspiración, fue un gran campanazo de alerta para usted, su gobierno y la oposición organizada.

Podemos coincidir en que ni el PSUV ni la MUD tienen hoy el poder absoluto de convencimiento, de confianza ni de movilización para organizar un encuentro ciudadano tan enorme como el del 1° de septiembre; fue espontáneo y es por ello que el escenario es más grave aún, ahora existe y persiste una masa incontenible de millones de desesperados y enfurecidos. La necesidad e indiferencia indignan día y noche. ¿Se da cuenta de que intenta contener lo incontenible? Es trascendental preguntarle al general en jefe Padrino López si por alguna infortunada razón se hubiera desbordado la marcha, ¿la habrían podido contener? Si el ministro de la Defensa es leal, sincero y sobre todo responsable, la respuesta sin vacilación sería un rotundo NO.

Los líderes son elegidos para gobernar, dar ejemplo y dirigir los destinos de una nación, pero en su caso, lo consagrará a contener las masas, no a evitar conspiraciones o golpes de Estado, esa es la excusa, pero no la razón. Está en plena confrontación con su pueblo, algo terrible, esa guerra nunca la podrá ganar, su éxito es limitado y, aunque consiga tiempo –con ayuda propia o ajena–, al final su derrota esta cantada. Nadie triunfa sobre el pueblo y quienes lo enfrentan están condenados a perder siempre.

Señor presidente, los grandes estadistas tienen visión de futuro, ven más allá, tratan de evitar derrotas, saben retirarse, reponerse y volver. Reflexione, considere la realidad con objetividad y sin pasiones. Chávez lo hizo en muchas ocasiones. No sé lo que va a pasar, usted tampoco. En realidad, nadie lo sabe.

Lo que sí podemos es menguar sanciones a nuestros pecados, no quitándonoslos del todo, pero sí reduciéndolos. Y dentro de un tiempo, si se da la oportunidad, escribiremos de nuevo y deseamos pueda leerlo en su silla y no en el catre de una celda, a la espera de ser juzgado por abusos y desafueros.

Señor presidente, hoy todo se mueve en su contra, la gente, los ciudadanos, el pueblo le puso el juego a escasos movimientos de un jaque mate. Perdió auctoritas, gravísimo y lamentablemente sus actuaciones lo comprometen y deslegitimaron. Ya no es la referencia que una vez casi llegó a ser, ni siquiera los suyos hoy lo reconocen; es duro admitirlo, pero con la verdad ni temo ni ofendo.

th-3Por favor, entiéndalo y por primera vez mire bien, muy bien, el rostro de sus colaboradores inmediatos, trate a todo evento de interpretar con destreza, claridad e inteligencia la displicencia de sus muecas y guiños.