Carlos Andrés Pérez y su intento de Nación

2/12/2016 | ÁNGEL RICARDO GÓMEZScreen Shot 2016-12-03 at 10.04.58 AM

Screen Shot 2016-12-03 at 10.09.18 AMEn la presentación de uno de los estrenos privados de CAP. 2 Intentos, su director, Carlos Oteyza, decía que la película revive dos momentos de nuestra historia reciente, se sitúa en el pasado pero se nos devuelve como un porfia’o. Fue inevitable entonces pensar en aquel muñeco inflable de Carlos Andrés Pérez que, en la campaña electoral de 1988, volvía a levantarse tras cada golpe recibido, al ritmo de una canción que repetía, No lo tumba nadie, no lo tumba nadie…

En efecto, el llamado Caracazo de 1989 no logró sacar del poder a Carlos Andrés Pérez; tampoco pudo el golpista del 4 de febrero de 1992; ni los militares del 27 de noviembre del mismo año. Pero las cartas estaban echadas para el político tachirense: saldría por la puerta de atrás, enjuiciado, condenado, traicionado por su propio partido, Acción Democrática, y con buena parte del país en su contra, por un severo paquete de ajustes económicos. Mas a pesar de su muerte política y física, no todo está escrito, y la historia parece reivindicar al personaje y lo que pretendía impulsar en su segundo Gobierno.

Así lo muestra CAP. 2 Intentos, un extraordinario filme que entra en la cartelera venezolana esperando superar el éxito de Tiempos de dictadura, también de Oteyza, que en 2012 se convirtió en uno de los documentales más vistos de la historia del cine venezolano. La película le baja el volumen a lo que fue la cruenta campaña en contra de Pérez en 1993 y a todo lo que se ha vociferado en su contra en los últimos 18 años, para dejar al descubierto al hombre en sus circunstancias históricas, con sus claroscuros, aciertos y errores.

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Petróleo de nuestros tormentos

La película aborda nominalmente los dos períodos de Gobierno de CAP, de 1974 a 1979, y de 1989 a 1993, pero en el fondo hay un correlato sobre el efecto del petróleo en la cultura del venezolano, tema que apasiona a Oteyza. Mi investigación sobre el petróleo, que empezó en 1999, me abrió los ojos en cuanto a la importancia que ha tenido la explotación del petróleo para modelar a la sociedad venezolana. Y el mejor modelo para entender eso era CAP en sus dos períodos, porque el aumento de los precios del petróleo y después la falta de recursos petroleros, están contrapuestos en el mismo hombre. Era hablar claramente al país de los dos modelos.

Oteyza opina que el primer modelo de CAP (74 al 79) venía dándose más o menos en los primeros gobiernos democráticos de Venezuela, con una hegemonía de los partidos políticos sobre el poder, con un peso del Estado por encima de los empresarios, y ciudadanos que no pagaban impuestos. Pero cuando llegó el aumento de los precios petroleros, el expresidente Pérez dijo: *¡los bancos que no sean venezolanos se me van!’, ‘¡nacionalizo!, ‘¡los gringos pa’ fuera!, ¡ascensoristas pa’ los edificios del Estado!, ‘¡dólares para todo el mundo! Eso no se había dado,  y yo creo que cualquier otro Presidente hubiera actuado igual, los copeyanos hubieran hecho lo mismo, se hubieran vuelto locos.

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cita-cap-2El sociólogo Axel Capriles en un artículo de El Estímulo comenta precisamente que la cinta contrapone la imagen de dos países posibles a través de dos gobiernos de un mismo personaje, La Gran Venezuela y El Gran Viraje, fantasía y corrección de un mismo dilema histórico que permanece aún sin conclusión, la transición de una cultura de abundancia a una consciencia de escasez.

El periodista y crítico de cine Juan Antonio González cree que hay mucho que aprender sobre nuestra conducta como colectivo: aplaudimos a rabiar a un presidente que manejó una riqueza impresionante (74 al 79), pero cuando esa riqueza desapareció (89 al 93), no dudamos en crucificar al político que antes apoyamos. Esto tiene que ver mucho con lo que nos pasa actualmente.

Capriles apunta que CAP encarnó un proceso creativo que ocurre con muy poca frecuencia en política, la disposición de un hombre a corregir sus propios entuertos, a liderar y recomponer un proyecto de país antípoda, absolutamente distinto y contrario al que él mismo había ayudado a forjar.

El escritor e historiador Rafael Arráiz-Lucca se pregunta, ¿cómo es posible que un solo hombre sea un estatista nacionalizador y, 10 años después, sea el privatizador de muchas de las empresas que creó? ¿Esto era señal de su flexibilidad política o de incoherencias conceptuales? Oteyza distingue incluso valentía en el personaje. Me llamaba la atención que alguien pudiera cambiar. Hay un gesto ahí de valentía, que yo siento que lo había hecho un cierto sector de la izquierda que se fue a la guerrilla pero tuvo que cambiar y decir, esta no es la vía; la vía es a través del sistema democrático. Luego Pérez, al cambiar, da la esperanza de que los líderes que habían vivido y que habían generado una Venezuela estatista, un petroestado, ya fracasado, podían cambiar, y este hombre se da cuenta de aquello. Es un símbolo de la inteligencia del sistema político venezolano.CAP-con-Mandela

¿La historia me absolverá?

Carlos Oteyza desestima que su documental sea indulgente con el personaje. Ese hombre sufrió y vivió las consecuencias de sus propios errores. Ahora, que él estaba tratando de implementar un modelo diferente al que tenemos y no pudo, es una realidad histórica. A él lo acusan de malversación de fondos y terminan juzgándolo por un dinero que envió a Violeta Chamorro (expresidenta nicaragüense), es decir, la misma Corte Suprema de Justicia dijo que no hubo malversación, entonces él queda redimido por la Corte, no por mí. A mí no me interesa redimirlo, si lo hubiesen sentenciado por malversación yo lo hubiese puesto. Creo que CAP se la jugó, lo atacaron, lo sacaron. Y sí, él tuvo algo de víctima allí, y yo creo que el espectador siempre está del lado de las víctimas.

Oteyza no sabe si ya la historia absolvió a CAP, pero ya no está el imaginario que nos quiso sembrar el chavismo, que su Gobierno era corruptoCAP dio un vuelco antes de que AD lo diera, él lo vio primero. Ya hoy lo absuelve la sociedad porque nos hemos dado cuenta de que el modelo estatista no es el camino.

Rafael Arraíz-Lucca dice que la historia no está para absolver o condenar a nadie. Los hechos deben ser valorados con ecuanimidad, sin ofuscamientos, colocándose en los zapatos del otro. Es evidente que a Pérez en su segundo gobierno el ego lo saboteó sin piedad. Él fue su peor enemigo.CAP-con-el-papa cita-cap-1

Por su parte, Juan Antonio González agrega: No creo que la historia absuelva a CAP. Creo que él fue tan sólo el reflejo de lo que somos los venezolanos: una masa de votantes que espera soluciones mesiánicas a sus problemas. Estamos acostumbrados a que nos traten como niños, a tener un papá Estado que nos dé todo. Carlos Andrés es una consecuencia de nosotros mismos. Los venezolanos no seremos absueltos por la historia si no cambiamos nuestra forma de pensar y de relacionarnos con el poder.

Tropezar con la misma piedra

Algo es claro tras terminar la función: No hemos aprendido nada, como lo afirma González. De lo contrario, nuestra actitud como colectivo habría sido otra cuando a principios del régimen de Chávez el precio del barril de petróleo superaba los 100 dólares.

Arráiz-Lucca es más benévolo. Siempre algo vamos aprendiendo, pero es muy lento y muy dispar el aprendizaje, dice el historiador. Oteyza piensa que todavía no (hemos aprendido)… pero podemos. Creo que falta mucha reflexión, mucha discusión, tu entrevista, mi películaY la clase media debe entender que no vamos a volver a ser nunca La Gran Venezuela’ en todo caso, vamos hacia La Venezuela Posible. Eso de la Venezuela Revolucionaria es una estupidez. ¡Es que estamos pasándola demasiado mal como para no tomarnos esto en serio! Falta madurez, compromiso con el país, dejar la inocencia, desliza el cineasta.CAP-en-el-podio-triste cita-cap-2

Dos intentos, dos miradas

CAP. 2 Intentos genera comentarios favorables y algunas reservas. Juan Antonio González, por ejemplo, la califica como una película imprescindible para entender por qué Venezuela pasó de una inmensa bonanza petrolera a un país depauperado. Y, en especial, me parece que el norte al que apunta el documental es clave: la responsabilidad de los ciudadanos, que nos conformamos con que sean los líderes políticos los que asuman únicamente las riendas del destino del país. Por otro lado, señala que faltó entre los testimonios la voz de intelectuales capaces de interpretar lo sucedido entre los dos gobiernos de CAP. Por ejemplo, gente de la cultura, del pensamiento, más allá de algunos políticos y economistas.

Otro tanto señala el escritor e historiador Rafael Arráiz Lucca. Me pareció un excelente documental. Acaso el mejor que ha hecho Oteyza. Es justo y equilibrado. Revela a Pérez con sus luces y sus sombras. No obstante, echó de menos a algunas voces. Me parece que hicieron falta versiones de adecos de su tiempo. Han podido entrevistar a Octavio Lepage y a Carlos Canache Mata, para que dieran la versión intrapartido del personaje. Arístides Hospedales lo hace muy bien, pero estaban a mano estos dos testigos excepcionales. El escritor e historiador recuerda que los servicios de inteligencia militar le dijeron varias veces a Pérez quiénes y cómo estaban conspirando. No estaba de más entrevistar al general Fernando Ochoa Antich o al vicealmirante Iván Carratú Molina.

La palabra final la tendrá un espectador –preferiblemente joven– obligado  a repensarse como individuo y como ciudadano parte de un país, que a su vez, necesita urgentemente cambiar de modelo, si quiere dejar de seguir siendo un intento de Nación.Collage-comida

 

 

 

* Absoutamente inexacto, no es cierto… Ningún banco extranjero fue nacionalizado. La modificación de la Ley de Bancos estableció un máximo de 20% de capital extranjero en la participación accionaria en cada banco. Por otra parte, VIASA y ALCASA fueron fundadas en el período de Rómulo Betancourt -detentando el Estado el 51& accionario, pero concediendo al 49% del capital privado (Boulton, Reynolds) el manejo gerencial de ambas compañías. CAP convirtió al Estado en propietario absoluto de ambas compañías satisficiendo sin controversia el precio de ese 49% en manos privadas.  Pedro Mogna