CARLOS BLANCO @carlosblancog | El largo viaje a la abstención

La abstención se ha impuesto frente a la comedia electoral diseñada por Maduro para el 22 de abril. Como una plomada, la conciencia mayoritaria se ha decantado por esta vía como respuesta a una sucesión de acontecimientos: haber dejado los mandatos populares como la lucha por el referéndum revocatorio, la renuncia a las colosales jornadas de calle con su terrible saldo de vidas perdidas y el desconocimiento de la orden del soberano el 16J.

Como alternativa los partidos que ejercían el control de la MUD privilegiaron no el diálogo, sino un tipo peculiar de diálogo, que abandonó el objetivo de la transición por el ilusorio de que Maduro aceptara unas condiciones electorales para derrotarlo electoralmente.

No era posible porque los dialogantes opositores abandonaron los instrumentos que podrían haber empleado para obligar a Maduro a una negociación seria: la protesta ciudadana, la alianza con los factores internacionales más favorables al cambio inmediato (Luis Almagro, ex presidentes de IDEA, gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Brasil, Argentina, Perú, España, entre muchos otros), el llamado consistente a los militares para el cumplimiento de sus obligaciones constitucionales y la adopción por parte de la Asamblea Nacional de medidas como el nombramiento del nuevo CNE. Que esto es complicado y muy difícil, nadie lo duda, pero tal vez menos que convencer a Maduro de que haga elecciones limpias para sacarlo del poder.