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CARLOS CANACHE MATA @CarlosCanacheMa ‏ | Guerra económica

24 agosto, 2017Screen Shot 2017-08-24 at 6.56.11 AM

Algún periódico del exterior dijo en días pasados que si hasta ahora la crisis política no ha podido poner fin a la dictadura de Nicolás Maduro, es posible que la crisis económica, actuando como detonante, lo logre

Algún periódico del exterior dijo en días pasados que si hasta ahora la crisis política no ha podido poner fin a la dictadura de Nicolás Maduro, es posible que la crisis económica, actuando como detonante, lo logre. Es una hipótesis que se aventura en el difícilmente previsible desarrollo de los acontecimientos sociales. Un rastreo comparativo en el registro histórico de las causas que generaron desenlaces terminales de otros regímenes despóticos no concluye en interpretaciones unívocas.

Lo más probable es que generalmente haya una interacción de las dos crisis. La crisis política que vive Venezuela, con la demolición de las instituciones democráticas y la aparición de un fantasma totalitario encarnado en la ANC, es una realidad innegable que oscurece el futuro inmediato del país. La crisis económica, según el economista José Manuel Puente, profesor del Iesa, ha pasado a una etapa superior, la del colapso. Así lo evidencian los indicadores que con sigilo oculta el Banco Central.

Entre 2014 y 2017, Venezuela lleva cuatro años de recesión económica, habiéndose esfumado del 35% al 40% del PIB. Fedecámaras ha informado que “de 12 mil establecimientos industriales solo quedan 4 mil o 4 mil 500 trabajando a 30% o 35% de su capacidad instalada”, y que, en el área agrícola, “solo se sembró 30% de la tierra cultivable”.

Como ha caído el ingreso petrolero, por la baja de los precios y la producción, disponemos de menos divisas para la importación supletoria de las materias primas y bienes terminados que no producimos. Es este el origen del desabastecimiento y la escasez que atormentan al consumidor venezolano, abrazándose con la inflación que, en otra victoria de triple salto, se corona con el récord de la más alta del mundo.

Ya se sabe que la canasta básica familiar superó los dos millones de bolívares en julio. Los sucesivos aumentos salariales, seguramente habrá otro antes de las elecciones regionales, pierden al nacer su poder de compra, y solo quedan como adornos para las maniobras de la magia política.

Lo anterior, y lo que queda por decir, ha empedrado el camino de la pobreza que, cuando Maduro ascendió al poder, solo arropaba a 48% de los hogares, porcentaje que ahora se ha elevado a 81,8% según investigación de la UCV, la Ucab y la USB.

Esta verdadera guerra económica, no la imaginaria inventada por el oficialismo, ¿quién la ha desatado?