CARLOS CANACHE MATA @CarlosCanacheMa | Crisis y éxodo

8 febrero, 2018Screen Shot 2018-02-09 at 12.11.38 PM

El naufragio de la democracia venezolana y subsiguiente advenimiento de un régimen dictatorial, suscita la preocupación internacional. Son numerosos los compromisos que obligan a los países a respetar la institucionalidad democrática haciéndose hincapié en la promoción, protección y supranacionalidad de los derechos humanos, entre éstos el de la salud y a una existencia digna. Cuando la dictadura, que ahora nos oprime, conceptúa como injerencismo la vigilancia activa que países y organizaciones internacionales mantienen sobre el acontecer venezolano, está desconociendo la universalidad de los derechos inherentes al ser humano y olvida que, conforme al artículo 23 de nuestra Carta Magna, los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos, suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional.

No solo por la defensa de principios y valores que a todos nos conciernen, sino también porque la crisis venezolana está teniendo un importante impacto en la región; es que más allá de nuestras fronteras hay inquietud y alarma. La desesperación y el hambre, junto a la ocurrencia de muertes que pudieron evitarse, están provocando un éxodo masivo de venezolanos a países vecinos que, en algunos casos, han montado campamentos para los inmigrantes. Mencionaré dos de las situaciones presentadas.

En Brasil, unos 40.000 venezolanos han llegado a Boa Vista, que tiene una población de 330.000 habitantes, lo que ha movido a su alcaldesa a declarar que la ciudad se encuentra en colapso por las exigencias sobrevenidas de demanda de habitación (se han creado asentamientos de emergencia), salud y alimentación. A Colombia se escapan también todos los días miles de compatriotas que no soportan ni la escasez ni el alto costo de los alimentos y de las medicinas gracias a la hiperinflación originada por disparates económicos que no se corrigen, en busca de mejores condiciones de vida. Si no consiguen trabajo, caen en la mendicidad, como nos lo revelan imágenes desgarradoras transmitidas por los medios. Se ha abierto un centro de atención para atender a los migrantes en el Departamento Norte de Santander, cuya capital es la fronteriza Cúcuta.

Ante la tragedia, la Asamblea Nacional, legítima representación de la voluntad popular, solicitó a Acnur (Organización de la Naciones Unidas para Refugiados) la activación de un canal humanitario para los desplazados venezolanos.

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