Carlos Canache Mata @CarlosCanacheMa | El régimen en su laberinto

Carlos Canache Mata copy5 Abril, 2017

 

 

 

Ya Mercosur activó la cláusula democrática contra el régimen y su cúpula civil-militar

 

A velocidad de película cinematográfica han sucedido las decisiones de los últimos días que, en contubernio, el Gobierno y la Sala Constitucional del TSJ han adoptado contra la Asamblea Nacional (AN). También a ritmo de vértigo se conocieron los pronunciamientos de numerosas instituciones nacionales e internacionales alarmadas por tales decisiones.

Con las sentencias 155 y 156 de la empoderada Sala Constitucional se llegó al clímax de los atentados contra la AN y el orden democrático. Por la primera, se restringe la inmunidad parlamentaria, se declara la nulidad del Acuerdo de la AN aprobatorio de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana al caso venezolano y se le ordena al Presidente de la República revisar excepcionalmente la legislación sustantiva y adjetiva de varios instrumentos (Código Penal, Código Orgánico Procesal Penal, Código de Justicia Militar, etc.), es decir, se convierte al Jefe del Ejecutivo en legislador. Por la segunda, en el punto 4.4 de sus decisiones, la Sala Constitucional garantiza que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, es decir, desaparece de facto la AN y la sustituye la Sala o quien ésta designe, poniéndose así a un lado a los diputados electos por la voluntad popular.

La Fiscal General ha declarado que esas sentencias constituyen una ruptura del orden constitucional, por lo que Maduro, asustado por la rebelión (dentro y fuera de la casa) convocó una reunión del Consejo de Defensa Nacional, organismo que, de conformidad con el artículo 323 de la Constitución, tiene como competencia asesorar en asuntos relacionados con la defensa integral de la Nación, su soberanía y la integridad de su espacio geográfico, pero no le corresponde solventar diferencias entre otros órganos del Estado y, menos, exhortar al TSJ a revisar las decisiones 155 y 156, como hizo. El muy obediente TSJ atendió rápidamente la orden de arriba y la afeitó para que todo siguiera igual, tales sentencias, aún no publicadas en su página web, cuyos contenidos divulgaron los medios.

Hay que decir en voz alta que el TSJ sigue declarando la AN en desacato y, en consecuencia, son nulas las decenas de leyes y decisiones aprobadas a lo largo del viacrucis que empezó a andar desde el inicio de las funciones constitucionales que son de su competencia, gracias  al sufragio de los venezolanos.

¿Qué pasará? En el país, la protesta, in crescendo, llenará las calles. Internacionalmente no cesarán las recriminaciones contra la demolición del Estado de Derecho y la resurrección del fantasma dictatorial. Ya Mercosur activó la cláusula democrática contra el régimen y su cúpula civil-militar por propiciar la falta de separación de poderes. L’Osservatore Romano, que se imprime en la Santa Sede, dice que hay un caos en Venezuela. El viernes 31 de marzo la Conferencia Episcopal Venezolana se preguntaba, en comunicado público, si ya no era oportuna la desobediencia civil. Se espera la decisión final de la OEA. Parece cuesta arriba que el régimen salga de su laberinto.