Carlos Canache Mata @CarlosCanacheMa | Repudio contra el Régimen alcanzó dimensión mundial

Carlos Canache Mata15 marzo, 2017

 

 

El repudio contra el Régimen alcanzó dimensión mundial y es posible que corramos con suerte en la votación de la OEA gracias a los cambios políticos experimentados por América del Sur

Las crisis económico-social y político-institucional no han provocado, como era lógico esperar, el derrumbe del régimen. Un análisis más a fondo de esa realidad lleva a la conclusión de que no ha habido el desenlace porque ha faltado el efecto catalizador de una acción conjunta en dos frentes: la presión sostenida de las masas populares en la calle y la presión de la comunidad internacional.

En cuanto al frente interno, en 1954, cuando la dictadura perezjimenista lucía con sólido respaldo militar, Rómulo Betancourt, que sabía de política, planteaba que no nos queda como posible sino la acción popular de masas… que debe ser conducida hacia una encrucijada en que ya no sea tolerable por el país la existencia de un régimen de usurpación y la cólera popular se exprese en forma tan avasallante que ya no puedan detenerla las bayonetas.

En cuanto al frente exterior, es importante la solidaridad que nos dé la comunidad democrática internacional. Hasta hace poco, tal solidaridad flaqueaba, como se evidenció el 23 de junio del 2016 al presentar Luis Almagro su informe al Consejo Permanente de la OEA sobre la dramática alteración del orden constitucional en Venezuela, ocasión en que no hubo los 18 votos aprobatorios necesarios (la OEA está integrada por 34 Estados miembros) para continuar con el procedimiento previsto en los artículos 20 y 21 de la Carta Democrática Interamericana.

Ahora la situación cambió. Con la supresión del sufragio por la suspensión del referendo revocatorio presidencial y de las elecciones regionales, se pasó del drama a la tragedia: la democracia venezolana está, parafraseando al Libertador, al borde del sepulcroScreen Shot 2017-03-15 at 08.36.50. Por eso Almagro anunció que está haciendo una revisión actualizada de su informe del 2016 sobre la situación de Venezuela para llevarla al Consejo Permanente de la OEA. Es posible que ahora se corra con mejor suerte porque se han producido cambios políticos significativos en América del Sur, que abren la expectativa de una votación favorable en ese organismo multilateral regional. Algunas islas del Caribe, que ahora reciben un subsidio disminuido por causa de la crisis venezolana, pueden variar su posición.

Mercosur suspendió los derechos del gobierno venezolano en el bloque, y hay una nueva correlación de fuerzas en Unasur. El Senado de EEUU aprobó unánimemente el 23 de febrero una resolución bipartidista apoyando a Almagro y solicitando “emprender una evaluación del orden constitucional y democrático en Venezuela”. Y por la ONU, su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, se mostró “perturbado por las falta de independencia del Estado de Derecho y las instituciones nacionales de derechos humanos” en Venezuela y reclamó que a su oficina no se le permitiera acceso a nuestro país.

¿Se habrá dado cuenta el señor Maduro de que entró a Miraflores por la puerta de servicio del fraude, que el repudio contra su régimen ya ha adquirido dimensión mundial?