Carlos Canache Mata EL 18 DE OCTUBRE

Screen Shot 2014-12-10 at 6.54.13 PMEl libro El 18 de Octubre de 1945, cuyo autor es Marco Tulio Bruni Celli y se bautizó el miércoles pasado en el Centro Cultural Chacao, es un gran trabajo de investigación e interpretación del histórico acontecimiento. Ese día se cerró el ciclo político que en nuestra historia republicana se había iniciado con Cipriano Castro en 1899. El pueblo venezolano que, con la boca tapada, estaba arrinconado en la galería de un oscuro silencio, pasó a ser protagonista.

En 800 páginas, con análisis y reflexiones apoyados en irrebatibles fuentes documentales, Bruni Celli pasa revista al panorama de la crisis militar y política, agravada por la exigua reforma constitucional 1944-1945 y el problema de la sucesión presidencial prevista para 1946, que condujo al país al estallido revolucionario de octubre.

Cuando se discutió en el Congreso Nacional aquella reforma que negaba el sufragio universal, directo y secreto para elegir el Presidente de la República y los Cuerpos Legislativos porque, según la tesis positivista, “el pueblo no estaba preparado” y había que legislar “de acuerdo con la realidad venezolana”, Andrés Eloy Blanco, como lo recuerda Bruni Celli, rebatió esa posición diciendo que es cierto que la nación está llena de realidades indeseables, pero que ya era hora de que las leyes empiecen a dictarse, no de acuerdo con la realidad venezolana, sino en contra de la realidad venezolana y en pro de una realidad deseable. También recordó que, cuando era estudiante de Ciencias Políticas, el doctor Gil Fortoul, no obstante su adhesión al positivismo, les dijo que “la Constitución es un molde frágil que estalla en mil pedazos cuando no basta a contener las aspiraciones políticas de un pueblo”. En la reforma constitucional antes mencionada quedó sembrada la semilla de la rebelión que reventó después el molde político existente.

AD, que en junio de 1945 había sido invitada a conversar por la Unión Patriótica Militar, hizo grandes esfuerzos para evitar la insurrección militar que estaba en marcha. Primero, apoyó la candidatura oficial de Diógenes Escalante, después que éste había ofrecido a Betancourt y Leoni auspiciar en los dos primeros años de su gobierno una reforma constitucional que estableciera el sufragio universal y se pasara de inmediato a la elección popular del presidente. Segundo, frustrada esa candidatura por la enfermedad de Escalante, AD propuso que el Congreso de 1946 eligiese un jefe de Estado extra-partidos para que, mediante reforma constitucional, presidiese unas elecciones en las que, ya establecido el sufragio universal, directo y secreto, se escogiesen, dentro de fecha prefijada en mesa redonda de partidos y otros sectores del país, el Presidente de la República y los Cuerpos Legislativos de origen representativo. Esa proposición, como lo apunta Bruni Celli, se activó a través de tres mecanismos:

a) una entrevista de Rómulo Gallegos y Rómulo Betancourt con el Presidente Medina, en su despacho;

b) una gestión ante López Contreras;

c) una carta pública de AD de fecha 13 de octubre, cinco días antes del estallido militar, dirigida al PDV y a los demás partidos.

El 16 de octubre el PDV respondió públicamente a AD rechazando la propuesta. Dos días después, estalló la revolución. La historia no espera.