Carlos Canache Mata | Venezuela, hoy

Screen Shot 2017-01-04 at 22.23.49Al releer nuestra historia republicana, es difícil hallar un régimen más nefasto que el que, por 18 años, han presidido Hugo Chávez y Nicolás Maduro, este último de facto por su elección fraudulenta. Veamos su desastroso legado económico-social.

Terminó el año 2016 con penosas cifras macroeconómicas, más comprometedoras que las previstas, meses atrás, por el Fondo Monetario Internacional.  Cedo la palabra al informe que entregó el pasado 28 de diciembre el economista José Guerra: Al cierre de 2016, la economía venezolana presenta un cuadro deplorable: una contracción del PIB estimada en 12%, una tasa de inflación que excede el 500% y una caída de las reservas internacionales de aproximadamente 5.200 millones de dólares. Actualmente Venezuela es un país en ruinas. Tan grave como lo anterior es la situación calamitosa de la industria petrolera y específicamente de PDVSA, empresa ésta incapacitada para aumentar la producción, altamente endeudada, minada por la corrupción y presa de la politiquería. Y, agrego yo, la nación, a pesar de la bonanza petrolera que tuvimos, lleva sobre sus hombros la pesada cruz de una voluminosa deuda externa que nos ha obligado a vender activos para cumplir los pagos y evitar el temido default. ¿Llegaremos al calvario?

En el orden social, la pobreza atrapa al 75% de los hogares venezolanos; el trabajo informal representa el 43% de la población económicamente activa; el hambre acecha montada sobre la escasez y carestía de los alimentos (la canasta básica familiar se trepó a los 624.544,78 bolívares, el equivalente a 23,1 salarios mínimos); en educación, se acaba de publicar (Gaceta Oficial del 02-12-16) la Resolución Nº 0143 del Ministerio de Educación en la que se modifica el diseño curricular del bachillerato con una alteración grosera de la historia y con el sesgo ideológico de invocaciones al legado de Chávez y al Plan de la Patria, violando el artículo 102 constitucional que establece que la educación está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento; en salud, han reaparecido, para alarma de la Organización Mundial de la Salud, epidemias erradicadas o controladas como el paludismo (200.000 casos) y la difteria que había sido eliminada hace 24 años, es ostensible el deterioro de la infraestructura hospitalaria, hay un 90% de escasez de medicinas que afecta al menos a 4 millones de pacientes críticos y Cáritas Venezuela niega que se haya abierto un canal humanitario (que es distinto a la ampliación de la cooperación internacional acordada con la Organización Panamericana de la Salud); y, por último, se registraron 28.479 asesinatos en el 2016 y una tasa de 91,8 homicidios por cada 100.000 habitantes, en tanto que el promedio mundial es de 8,9 por cada 100.000.

Hay una confluencia de causas que convierten a Venezuela en un país de sobrevivientes. Los que no sobreviven son la democracia y el Estado de Derecho, como veremos la próxima semana.