CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ @CarlosRaulHer‏ | Colombia inicia el camino de la curación tras el paso de un huracán herido

20 de agosto de 2017Screen Shot 2017-08-20 at 11.16.14 AM

Hubo que esperar  que el Presidente Álvaro Uribe y su Ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, liquidaran militarmente a la guerrilla, y se hicieran las reformas de mercado que abrieron la economía, para poner al país en el camino de la paz, el crecimiento y la globalización, hoy en la punta del avance latinoamericano

Si finalmente cristaliza la cercana paz en Colombia, se deberá a una magistral combinación, un binomio de Newton aunque  renegado y roto: Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Su trabajo juntos fue un milagro para Colombia, pero cegado por la pasión de poder, Uribe encabeza en 2016 el NO a la culminación de su propia obra, los acuerdos de paz. A menos que sea un infeliz, nadie llega a Presidente para subordinarse a otro, y Uribe no comprendió que Santos era ahora el jefe de todos los colombianos, incluso los expresidentes, tal como pasa hoy en Ecuador entre Lenin Moreno y su antecesor, Rafael Correa. Los partidos Liberal y Conservador impidieron  que se estabilizara una dictadura ante el huracán de violencia  desde 1948 y que en 2018 cumpliría 70 años. Pero para finales de los ochenta, arranque de los noventa, Colombia era un  infierno, un país fallido, en descomposición, con el peor de los futuros.

El asesinato en una calle de Bogotá de Jorge Eliecer  Gaitán en 1948, el caudillo populista liberal que enloquecía multitudes,  desató las furias por cinco años y con 3500 muertos durante los gobiernos de Ospina Pérez y Laureano Gómez. Fidel Castro, en la ciudad con motivo de la Conferencia Panamericana, aparece vinculado a ese crimen. La anarquía e ingobernabilidad implantadas por las guerrillas liberales y del Partido Comunista, llevaron al golpe militar de Rojas Pinilla (1953-1957) que apenas duró 4 años. Los campesinos liberales crearon autodefensas genuinas frente a las masacres impulsadas por los gobiernos. Hasta la salida del poder de Rojas  en 1957, calculan que hubo cerca de docientos mil muertos y dos millones de desplazados en lo que se llamó  período de la violencia. A la llegada de los sesenta nacen varias insurrecciones, de izquierda, de derecha y de nada.

PARA TODOS LOS GUSTOS

Los bandoleros, remanentes de las guerrillas liberales eran ejércitos particulares a las órdenes de los hacendados. Les respondieron las autodefensas campesinas del Partido Comunista, que habían declarado repúblicas independientes las zonas de Marquetalia y Riochiquito, El Pato y Sumapaz, Ariari y Vichada. En 1960 se reune el primer Congreso del MOEC (Movimiento Obrero Estudiantil Campesino) El 6 de mayo de 1966 nacen las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) una confluencia de grupos armados. En 1965, hijo del castrismo, surge el ELN y el cura Camilo Torres, teologo de la liberación se hace su símbolo.  Para enfrentar el grave riesgo para las instituciones, los dos grandes partidos, liberal y conservador pactaron la alternabilidad en el poder, el Frente Nacional que duró entre 1958-1974. “Colombia está en guerra” afirmó solemnemente el Presidente Virgilio Barco (1986-1990) en dramático alegato al país.

Era el caos, la degeneración y disolución social. El huracán manchaba los más ocultos rincones. Era la confluencia de guerras entre los diversos aparatos armados todos contra todos. Por una parte, las guerrillas de izquierda, principalmente FARC, ELN y M-19  que controlaban  dos tercios del territorio (otros analistas dicen que la mitad)  fulminan miles de policías, campesinos, funcionarios públicos y militares.  M-19 financiado por Pablo Escobar secuestra espectacularmente el Palacio de Justicia, con más de 100 muertos, entre ellos magistrados de la Corte Suprema. Impera paralelo el narcoterrorismo, la oleada de crímenes de la coalición de carteles de la droga, los temibles  extraditables. En 1981 Pablo Escobar en persona funda un movimiento electoral cuyo nombre salpica ironía, Civismo en Marcha, que lo lleva al Congreso, y el MAS (Muerte a los Secuestradores) para arrasar los grupos de izquierda.