Carolina Jaimes Branger @cjaimesb | Estamos en un país donde el dinero lo lava todo

Screen Shot 2015-09-21 at 7.19.17 PM1 Septiembre, 2015

Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / La escritora y columnista Carolina Jaimes Branger afirmó que la tarea más importante que tiene la sociedad venezolana es rediseñar la educación, por una parte, para volver a ser aquel país con una extensa clase media como la que se tuvo para la época del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Por otra parte, aplicar la debida sanción social a quien lo amerite, pues según sus palabras, en este país el dinero lo lava todo al punto de que hay bolichicos a los que les aceptan invitaciones sociales en el Country Club de Caracas.

La afirmación la hizo en un foro que patrocinaron el Ifedec y la Fundación Venezuela Positiva, a los fines de presentar el libro Venezuela: Ilusión, Realidad o Ficción, y del cual Jaimes Branger es coautora.

Comenzó refiriéndose al título del libro considerando que a esa o habría que cambiarla por una y porque, a su juicio, Venezuela era realidad e ilusión, pero también ficción. Recordó una expresión del periodista Oscar Yánez, quien consideraba que en Venezuela podía ocurrir cualquier cosa porque se trata del único lugar en el mundo donde las cucarachas vuelan.

Yo no sé si eso será verdad. Pero aquí vuelan las cucarachas, y aquí han pasado tantas cosas, que jamás uno pensó que podría acontecer, que ciertamente todo lo que nosotros pensamos que en Venezuela podría ser una ficción, se ha convertido en una realidad.

Trajo a colación el personaje de la tira cómica Mafalda, a quien calificó como el arquetipo de la sabiduría latinoamericana por ser la razón en contra de la locura latinoamericana.

Hay una tira de Mafalda en la que ella viene caminando por una calle, y ve a dos obreros abriendo un hueco en la calle, y ella les pregunta: ¿están buscando la raíces de lo racional? Uno de los obreros le responde: no, mijita, un escape de gas. Entonces ella responde: siempre lo urgente desplaza a lo importante.

Le pareció que en eso era que andábamos nosotros; apagando de incendio en incendio; vamos de urgencia en urgencia y las cosas importantes no se resuelven. “En esto de lo importante quiero llamar la atención sobre Jorge Giordani: señores, así como vivimos de urgencia en urgencia, nosotros no nos hemos dado cuenta del daño enorme que nos ha hecho este hombre. Él es uno de los grandes responsables de lo que está pasando hoy en Venezuela, y ese señor tiene que pagar, aunque se le conozca como el monje loco”.

Se remontó a Juan Vicente Gómez, quien decía que loca era aquella persona que comía “aquello”. Y hasta que yo no vea a Giordani comiendo de lo que salió el otro día en el Metro, yo no creo que sea loco.

Acto seguido citó un diálogo que se desarrolló entre Giordani y el entonces presidente de Pdvsa Guaicaipuro Lameda, a propósito del tema de la superación de la pobreza, donde Giordani le decía al general Lameda que hasta que no se consumara la revolución bolivariana, el piso político de la misma lo iban a constituir los pobres, y que por tanto había que mantener los pobres, o sea, pobres pero esperanzados.

“Esto es una vileza. Esto no tiene perdón de Dios. Esto es una cosa espantosa –agregó-. Porque si gastamos un trillón de dólares, y hoy estamos con porcentajes de pobreza muy superiores a los que teníamos en 1999 cuando gana la revolución, es por culpa de esta política”.

En segundo lugar Jaimes Branger mencionó el hecho de que habíamos pasado del país parejero al país resentido, y que aquí Hugo Chávez consiguió una cantera enorme para exacerbar el resentimiento en las personas, y decirles que la culpa de sus males residía en los otros; que ellos estaban pagando la culpa de otros y que el responsable de lo que ellos no tenían eran los ricos.

Se preguntó que qué significado tenía para la revolución el término rico, y respondió que rico para esa gente significa el que le ha quitado al otro, lo que el otro no tiene; que aquí no se habla de trabajo; que aquí no se habla del salario de las empresas.

“En algún momento se habló de distribución. Chávez incluso llegó a citar a Adam Smith, diciendo que aquél afirmaba que había que distribuir la riqueza, sólo que parecía que se leía el título de los libros mas no se leía el contenido, pues en ningún momento en su famoso libro La Riqueza de las Naciones, Adam Smith dijo que había que repartir equitativamente del dinero; sino en como generar riqueza”.

Afirmó, luego de preguntarse que quién creaba la riqueza; que la riqueza la creaba el pueblo educado.

Pasó seguidamente a considerar lo que conoció como los paradigmas que han sido usados hasta la saciedad no sólo por los políticos sino también por los enjundiosos de la pobreza: aquellos que consideran que los pobres son los buenos y los ricos son los malos, y que esto se veía hasta en las novelas donde planteaba esta escala de valores derivado del hecho de que, por lo general, la muchacha pobre se enamoraba del rico.

Y esto –indicó Jaimes Branger- nos lleva a otro tema dentro de la ponencia: la gente no quiere ser pobre. Esto lo han demostrado los propios revolucionarios, que se han hecho ricos pues los que pensaban que ser rico es malo, descubrieron lo rico que es ser rico.

Recordó que hace poco algunos periodistas, entre ellos Nelson Bocaranda, habían revelado que un grupo de revolucionarios, estando de visita en París, había decidido cenar en el famoso restaurante “La Tour D´Argent”, y en donde se habían bebido una caja de un vino, que cada botella costaba 17 mil euros, y que, entre tanto, aquí en Venezuela Chávez hablaba de que había que promover la idea de los gallineros verticales.

Expresó que para la época del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez había una importante clase media, y no por Pérez, sino por un círculo virtuoso que venía ya desde más atrás con motivo del buen uso del petróleo, y que eso, pues, se había perdido también, y que nosotros teníamos por delante hacer el milagro de que la educación se rediseñe para volver a tener una clase media como la que tuvimos durante los años setenta; que realmente pueda terminar con los círculos de pobreza que tenemos hoy en el país.

Yo creo que esta manipulación de la pobreza se le va a voltear al gobierno. Básicamente, porque las limosnas no crean lealtad.

Se refirió a unas estimaciones que había hecho años atrás el Club de Roma, acerca de los países subdesarrollados que a la vuelta del milenio iban a desarrollarse, y que allí figuraban Irak, Irán y Venezuela, y visto que se habían pelado en cuanto a estas proyecciones, dedujo que no todos los indicadores son exactos para ese tipo de proyección.

Consideró que la tarea más urgente que tenemos por delante es la de rediseñar la educación, cuestionando el actual sistema educativo que, a su juicio, consiste en entregar diplomitas, “como se los da el Mago de Oz al espantapájaros; diplomas que no avalan absolutamente nada; porque no han estudiado nada”.

Se mostró asombrada, incluso, porque hoy en día hay muchachos que se gradúan de bachiller sin haber estudiado física, química y matemáticas, debido a la circunstancia de que no hay profesores en educación media para esta materias; unido al hecho de que el gobierno está obligando a las universidades nacionales a admitir un mayor número de estudiantes, que lo que puede la capacidad de la matrícula académica.

La otra tarea, a su juicio, que hay que asumir es la de aplicar la sanción; ya que, según sus palabras, estamos en un país donde el dinero lo lava todo, y citó el caso de algunos bolichicos, socios del Country Club, a quienes les aceptan invitaciones sociales porque, reiteró, aquí el dinero lo lava todo; lava curriculum, lava expedientes, lava prontuarios.

Si aquí no hay sanción moral, no vamos a salir de esto. ¡Y lo último: más nunca un militar en el poder!