FERNANDO MIRES | Ciudadanos: Un partido del siglo XXI

Screen Shot 2015-10-10 at 9.01.38 AMViernes 9 de Octubre de 2015

España necesita una nueva constitución que atienda a la realidad heterogénea de la nación

Hoy -es una ironía- el partido con más posibilidades de detener al secesionismo catalán es un partido catalán

2015 ha sido año histórico para España.

Ha sido, ya no caben dudas, el año del fin del bi-partidismo.

Podemos de Pablo Iglesias y Ciudadanos de Albert Rivera ya están consolidados en la estructura política y será imposible sacarlos de ahí. No obstante, el nuevo cuadrilátero ha tomado una forma distinta a la que suponían cálculos y previsiones.

El Partido estrella, el de la renovación, el que daría un nuevo impulso a la vida política, iba a ser según todas las opiniones, Podemos.

Ciudadanos venía de Cataluña, tenía 8 años de vida, mantenía un crecimiento sostenido pero sin estridencias, no convocaba a multitudes, en fin para sus adversarios no pasaba de ser una fracción moderna del PP.

Las cosas, sin embargo, se han dado de modo diferente.

En las elecciones del 27-S en las cuales era esperado el triunfo de los secesionistas el gran acontecimiento no fue ese sino la alta votación obtenida por Ciudadanos. ¡Más que el PP y el PSOE juntos! Hoy -es una ironía, el partido con más posibilidades de detener al secesionismo catalán es un partido catalán.

Desde sus primeros momentos, Ciudadanos, sin negar sus orígenes catalanes ha levantado una política para toda la nación española.

Razones suficientes para que intentemos buscar una respuesta a la pregunta: ¿Qué es Ciudadanos? Como ya hemos dicho, es un partido catalán no secesionista. A diferencia de los otros partidos de la región, no defiende una cultura atávica. Viene de la Cataluña económica y cultural moderna, bilingüe y cosmopolita, en fin, de una que no se encierra en rencores y miedos tribales y por el contrario se abre con generosidad a Europa y al mundo.

Su nacionalismo, catalán y español, no reside en gestas pasadas, reales o inventadas, sino, dicho en las palabras de Rivera, en un patriotismo constitucional (concepto de Jürgen Habermas).

De acuerdo a Rivera, España necesita una nueva constitución que atienda a la realidad heterogénea de la nación y regule de un modo más armónico la relación entre las municipalidades, el Estado y las comunidades.

A la pregunta de sí es de derecha o de izquierda, no hay respuesta clara. Pues bien, justamente en esa falta de claridad reside la gran novedad de Ciudadanos. No es de izquierda ni de derecha, en el sentido tradicional otorgado a la geometría política. Algunos de sus contingentes, es cierto, vienen del PP, pero de un PP que había arrebatado votos al PSOE. Más aún: la tendencia es que a partir de las elecciones de Cataluña el PSOE comenzará a perder más votos frente a Ciudadanos que frente a Podemos.

La razón parece ser la siguiente: Ciudadanos es un partido más moderno que Podemos.

Este último, montado en gran parte sobre las movilizaciones del movimiento de los indignados del 2011, no ha podido desligarse de las ideologías más arcaicas de la izquierda española. No son pocas las veces en las cuales a través de las palabras de Iglesias nos parece escuchar a la Pasionaria pero en un tiempo sin revolución, sin guerra civil, sin movimiento obrero. Podemos, al lado de Ciudadanos es, en su ideología y en su estructura, un fantasma del pasado.

Más todavía, la imposibilidad de ubicar a Ciudadanos en los parámetros clásicos de izquierda- derecha hace posible que el partido de Rivera sea el único de España en condiciones de formar coaliciones con las otras tres fuerzas del espectro político si las condiciones así lo determinan.

Los tres partidos restantes, PP, PSOE y Podemos, temen, y con razón, a Ciudadanos.

Pero al mismo tiempo los tres quisieran tenerlo como aliado.

Vientos nuevos soplan sobre España.