¿Cómo se debe calcular la cantidad de personas que asiste a una manifestación? // #ProdavinciDatos Por Prodavinci |

5 de septiembre, 2016

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La posibilidad de contar el número de personas en una multitud ha sido una constante preocupación de la política. El alto grado de variabilidad en las estimaciones de un evento se debe a dos razones: son difíciles de hacer y hay muchas motivaciones para equivocarse.

Charles Seife, profesor en la Universidad de Nueva York y autor de Proofiness: How You’re Being Fooled by the Numbers (2010) afirma que “casi todos los que han tratado de hacer una estimación de multitudes tienen un interés establecido en cuál será el resultado de esa estimación […] Cada vez que veas un estimado de multitudes, debes ver de dónde proviene”.

El Método Jacobs

El método más usual para estimar el tamaño de una multitud dada se conoce como Método de Jacobs. Fue diseñado en 1967 por el profesor de periodismo Herbert Jacobs, quien trabajaba en la Universidad de Berkeley. Desde la ventana de su oficina, Jacobs veía a estudiantes reuniéndose para protestar contra la Guerra de Vietnam y el piso de concreto de la plaza donde estaban tenía losas que trazaban una cuadrícula. Jacobs contaba a los estudiantes en algunos cuadros para obtener el número promedio de estudiantes por cuadro y luego multiplicaba ese promedio por el total de cuadros ocupados.

¿Cómo se mide el número de asistentes a una marcha desde el aire?

Para medir la cantidad de asistentes a protestas y manifestaciones en espacios abiertos (como sucedió con La Toma de Caracas el pasado 1 de septiembre de 2016), los expertos siguen un método que es, en teoría, simple: toman fotos aéreas del evento, dibujan una cuadrícula sobre la masa de personas, estiman la densidad de cada cuadro y suman.

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Steve Doig, un profesor de periodismo en la Universidad Estatal de Arizona y veterano del conteo de multitudes, utilizó fotos del satélite militar Geo-Eye-1 para contar el número de asistentes en el discurso inaugural del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en 2009. Su método le permitió estimar unas 800.000 personas presentes.

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Para hacer estimaciones aéreas, Steve Doig sugiere calcular la longitud y el ancho de la ruta ocupada por la marcha y luego estimar la densidad de personas en varias áreas de la muchedumbre, tomando en cuenta que la distribución de personas no es uniforme: la multitud que compone el principio de una marcha, por ejemplo, es usualmente más densa que el final.

¿Cómo se mide el número de asistentes a una marcha desde el suelo?

Cuando se quieren hacer estimaciones de la cantidad de personas a la altura del suelo, un equipo de investigadores desplegados en diferentes puntos a lo largo de la ruta deben contar cuántas personas pasan en un intervalo de tiempo dado (por ejemplo: 30 segundos) y, al terminarse la marcha todos los contadores suman sus cuentas. Los datos recabados permiten estimar cuánta gente pasó durante los intervalos de tiempo en los espacios en los cuales no estaban registrando y, al combinar sus cuentas, obtienen una estimación final.

El mismo Steve Doig ha usado ambos métodos (el aéreo y desde el suelo) en varios eventos. Y casi siempre sus números estimados son drásticamente inferiores a los proporcionados por los organizadores de los eventos y los medios de comunicación. Por ejemplo, en una marcha de sindicalistas en Lisboa, Portugal, Doig estimó una “generosa” asistencia de 8.000 personas, mientras que los organizadores hablaban de 100.000 asistentes.

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“El tamaño de una multitud se convierte en símbolo de lo importante que es”, dice Doig. Por eso las polémicas que rodean las cifras de asistencia a manifestaciones políticas son frecuentes: existe un interés de los organizadores en sobreestimar su dimensión, así como existe un interés en sus detractores en reducirla.

Algunos ejemplos históricos

El 4 de junio de 2014, una multitud se reunió en Hong Kong para conmemorar los veintidós años de la masacre en la Plaza de Tiananmén. Mientras la policía reportó 70.000 asistentes, los organizadores reportaron más del doble: unos 150.000. Estimaciones hechas posteriormente por los profesores Paul Yip, de la Universidad de Hong Kong, y Ray Watson, de la Universidad de Melbourne, sugieren que 150.000 es una cifra poco creíble por implicar una densidad de personas muy alta para la marcha.

El 11 de septiembre de 2015, se reportaron entre 1,4 y 2 millones de participantes en una marcha en Barcelona que aprovechaba la festividad de la Diada para apoyar la independencia de Cataluña. Un grupo de ingenieros de la Universidad Central de Florida utilizó un software para analizar tomas aéreas y estimaron 530.000 personas.

Nigel Stanley, organizador de las campañas del Congreso de Sindicalistas, admite un margen de error de hasta 20% en la mayoría de estimaciones, añadiendo que la demanda de los medios de números precisos es imposible de cumplir. El 26 de marzo de 2011, un grupo de sindicalistas tomó las calles de Londres en una protesta con una asistencia potencial que los organizadores habían calculado en 250.000 personas. Al día siguiente, sus declaraciones a la prensa alternaban entre 400.000 y 500.000.

Quizás el ejemplo icónico de estas polémicas es la Million Man March, una masiva marcha de afroamericanos (en su mayoría hombres) que ocupó Washington DC el 16 de Octubre de 1995. Los organizadores del evento insistieron que al menos un millón de personas había asistido, con algunas estimaciones más entusiastas próximas a los dos millones. Sin embargo, el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos estimó una asistencia más baja, aunque no insignificante: 400.000 personas. La recepción del dato no fue cordial: Louis Farrakhan y la congregación religiosa Nación del Islam amenazaron con demandarlos. Como resultado directo, el Congreso de Estados Unidos les prohibió volver a estimar el tamaño de multitudes en Washington, al menos hacer una difusión pública de esos datos.