CONVIASA una aerolínea estatal venezolana deja tirados a 600 pasajeros en Barajas

País Madrid 10 SEP 2015

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Está previsto que a la una de la mañana salga un avión con 3oo personas hacia Caracas

Ninguno de los 287 pasajeros que el martes iban a viajar de Madrid a Caracas con Conviasa, la aerolínea estatal venezolana, imaginó que dos días y medio después seguirían retenidos, sin maletas y con lo puesto, en el aeropuerto de Barajas. Tampoco lo sospechaban los 287 turistas que a primera hora de este jueves debían partir hacia la capital venezolana y que se han visto obligados a pasar la noche en un hotel madrileño. Entre el vuelo del martes y el del jueves, casi 600 personas, entre las que hay más de 40 niños y 90 ancianos, han quedado varadas sin que Conviasa, que ya ha sufrido este tipo de retrasos otras veces, les ofreciese explicaciones hasta la tarde de este jueves: un empleado de la compañía ha informado de que a la una de la mañana del viernes los 287 pasajeros con billete para el martes partirán en un avión de Iberia hacia Caracas.

El vuelo de Alberto Panietieri partía de Barajas a las 11 de la mañana del martes. Panietieri, un argentino de 57 años que hacía escala en Caracas para llegar a Buenos Aires, vio como retrasaban la hora de salida una y otra vez hasta que a las seis de la tarde lo mandaron, con su esposa y los otros 285 pasajeros, a un hotel de Madrid. Conviasa, que les pagó el alojamiento —unos fueron al hotel Compostela Suites y otros al Tryp Airport Suites—, no les devolvió las maletas, que desde el martes siguen bloqueadas en un avión. “En el hotel comimos y dormimos, pero no teníamos ni mudas ni servicio de lavandería ni dinero para comprar medicamentos o ropa”, cuenta Brilan Capote, un venezolano de 27 años.

El Gobierno de Venezuela, con su régimen de control de cambio, les permite utilizar a sus ciudadanos un máximo de 2.200 dólares (1.949 euros) de sus propios ahorros cuando viajan a un destino europeo. Para obtener la autorización deben presentar a las autoridades venezolanas el billete adquirido, de cuyas fechas toman nota. En el día programado para la vuelta, el Gobierno les corta el uso de las tarjetas de crédito en el extranjero.

De esta manera, desde el martes, la mayoría de los pasajeros no tiene un solo euro en su bolsillo. Capote aguanta desde entonces con unos pantalones, una camiseta, unas zapatillas y la ropa interior que llevaba puesta: “Me gasté todo el dinero porque pensé que el martes volvería a mi casa. He lavado la ropa interior en el baño del hotel y la he secado con el secador, pero no he podido hacer nada más”.

Los pasajeros pasaron todo el miércoles en los hoteles, esperando una llamada que no llegó hasta la noche. Conviasa les comunicó a última hora que su vuelo partía este jueves por la mañana. Desde entonces, les han retrasado una y otra vez la hora de salida, mientras que la aerolínea enviaba a los 287 turistas que tenían el viaje de regreso este jueves a los dos hoteles que ellos dejaron.

Este diario ha intentado ponerse en contacto con Conviasa y con la embajada venezolana, pero no ha recibido respuesta. Los pasajeros, mientras tanto, continúan sentados en la puerta 22B de la terminal uno, en la que han pasado más de 24 horas desde el martes. Algunos, como Luis Guerra o Luis Malavé, dos venezolanos de 31 y 49 años respectivamente, están preocupados por si pierden el trabajo. “Me tenía que haber reincorporado el miércoles, y si mañana no llego serán tres días de faltas. Tengo miedo de que me despidan”, dice Guerra, un ingeniero civil que vino 15 días de vacaciones a España y que, de momento, ya lleva 17.

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