CONVULSIÓN EN LA MONARQUÍA ||| Felipe VI responde al desafío de su hermana con una ruptura total

MundoCARMEN REMÍREZ DE GANUZA MADRID 13/6/2015

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  • Doña Cristina hizo pública una carta, con fecha de 1 de junio, en la que renuncia al título nobilario

  • Zarzuela la desmiente e insiste en que lo único que puede hacer todavía es prescindir de sus derechos dinásticos

Culebrón institucional en los aledaños de la Jefatura del Estado. Si inédita había sido por la noche la decisión del Rey de revocar el título de duquesa de Palma a su hermana, la Infanta imputada en el caso Nóos, más lo fue el gesto de rebeldía de Doña Cristina por la mañana.

Un acto con el que la Infanta quiso documentar su renuncia previa al título, que puso en un brete a la institución y obligó a la Casa del Rey a plantarse con un grave desmentido. Más aún, con una explícita advertencia, en boca de un portavoz: La revocación del Ducado le compete en exclusiva al Rey. La única renuncia voluntaria que le corresponde a la Infanta es la de sus derechos sucesorios. Así las cosas, y por más que la Casa del Rey, por un lado, y los abogados de la Infanta, por otro, trataron de diluir la polémica, el escenario de ruptura era innegable. El Monarca había librado su batalla más decisiva en su primer año en el Trono.

La mañana en que los diarios abrían sus ediciones con el golpe de autoridad del Monarca, y justo en el momento de mayor audiencia en las emisoras de radio, el abogado de la Infanta, Miquel Roca, soltó la bomba a la puerta de su despacho: “La renuncia forma parte de la voluntad manifiesta de la Infanta, de la que era conocedora la Casa Real”, declaró a los medios.

Aún más, el día en que todos los medios se hacían eco de la resistencia de la Infanta frente a las reiteradas y sucesivas invitaciones de su padre y hermano a la renuncia a sus derechos dinásticos, Roca aseguraba que su clienta había dado el paso “antes de generar ninguna polémica”. Pero lo que aún fue más problemático, el letrado catalán adelantó la existencia de una carta manuscrita de la Infanta en la que trasladaba su voluntad al Monarca “desde hace días”.

Screen Shot 2015-06-13 at 8.31.50 AMTodavía no se había filtrado el contenido de la citada carta cuando laCasa del Rey respondió de manera fulminante. Sin tapujos de ninguna clase, informó de que la misiva, ciertamente, había llegado -por correo electrónico, según pudo confirmar este diario-, pero que lo hizo aquella misma noche; “después” de que el propio Monarca telefoneara a su hermana para notificarle su decisión y minutos antes de que ésta se hiciera pública.

Pero el desmentido no quedaba ahí, porque sin llegar a formular ninguna acusación de manipulación en absoluto, la Casa puntualizaba que la carta estaba “fechada”, y sólo fechada, el 1 de junio.

Con tales mimbres, el público encontronazo estalló en los informativos y los diarios digitales. Una polémica que no hizo sino crecer cuando La Vanguardia publicó la carta manuscrita de la Infanta, por cierto, bajo el sello del Ducado de Palma. En ella, Doña Cristina argumentaba que no había atendido hasta ahora las “iniciativas que ponían en cuestión la continuidad del título” porque “podían estar ofendiendo a todos aquellos que no las compartieran y que pudieran interpretar una inmediata respuesta” por su parte, “como un desdén a la ciudad” que tanto quieren y admiran.

Obviaba la ya ex duquesa que fue el propio Ayuntamiento de Palma el que, a través de su portavoz, Julio Martínez, dio a conocer el pasado 30 de diciembre el “posicionamiento mayoritario” de rechazo a que la Infanta mantuviera título. “Nos duele ver cómo el nombre de nuestra ciudad se está relacionando con un caso de corrupción que no deja bien a nuestra ciudad”, fueron sus palabras en la rueda de prensa posterior a la reunión de la junta de Gobierno acerca del caso Nóos.

Obviaba también la Infanta lo que, a todas luces y entre otras circunstancias, ha pesado en el momento elegido por Felipe VI para la revocación del título de su hermana; y es que hoy mismo se constituye el nuevo Gobierno de la capital que da nombre al Ducado, liderado por las mismas fuerzas de izquierda que habían librado esta misma lucha en la oposición, y que además abogan por la apertura de los jardines del Palacio de Marivent al público varios meses al año.

Screen Shot 2015-06-13 at 8.31.59 AMEl caso es que, según su carta, la Infanta había cambiado de opinión “después de una larga y dolorosa reflexión”. Sin justificar el por qué del “momento”, aseguraba querer “evitar así cualquier polémica en la ciudad de Palma”.

Lo que no olvidaba la Infanta es reafirmarse en su defensa frente a “acusaciones infundadas” vertidas contra ella por parte “del sindicato Manos Limpias“. Y lo que obviaba, en este caso, es el aval de dichas acusaciones que representó el auto de apertura de juicio oral dictado por el juez Castro hace seis meses, y la propia proximidad del señalamiento de juicio por parte de la propia Audiencia de Palma.

Una circunstancia, por el contrario, reconocidamente básica -visto desde la Zarzuela- para explicar la decisión del Rey de revocar el título de su hermana y -como consorte- a su cuñado Iñaki Urdangarin.

Sea como sea, ni el «momento procesal» del caso Nóos -faltan aún unos meses para que la Infanta Cristina se siente en el banquillo-, ni el propio vuelco político en el Ayuntamiento de Palma -el Monarca pudo haber atendido a su petición en diciembre, o haber hecho una mención más explícita en su discurso de Navidad-, explicarían por sí solos el día elegido por el Monarca para la revocación.

Y es que el golpe asestado por el Rey rubrica un año de promesas de regeneración democrática a la que se comprometió el 19 de junio pasado. Este mismo fin de semana los diarios y televisiones adelantarán sus balances, previsiblemente positivos, de su primer año de reinado. La sucesión de elogios quedará superada por esta decisión fría y cerebralmente planificada.

Existe una cuarta clave, aunque en un plano menor, para interpretar el gesto de autoridad del Monarca. El martes, el Rey Felipe VI presidirá en El Pardo el acto de celebración del bicentenario de la Diputación de la Grandeza de España. El estamento nobiliario habrá asumido para entonces que con este Rey también los títulos van unidos a la ejemplaridad.