Crisis en la formación ııııı El grupo de Íñigo Errejón lanza un ataque para debilitar el poder de Pablo Iglesias

Screen Shot 2016-03-10 at 9.34.23 AMÁLVARO CARVAJAL @alvaro7carvajal

ROBERTO BÉCARES Madrid @robertobecares

10/3/2016

La lucha por el poder entre las familias de Íñigo Errejón y Pablo Iglesias ha terminado por romper Podemos en la Comunidad de Madrid. El enfrentamiento político de los últimos días se recrudeció ayer con la dimisión de nueve miembros de la dirección regional pertenecientes al sector errejonista, agravando la crisis interna y su desafío al líder madrileño, Luis Alegre, persona de la máxima confianza de Pablo Iglesias.

Screen Shot 2016-03-10 at 9.34.53 AMLa conclusión más evidente es la fractura del partido en Madrid, pero de fondo subyace una batalla entre facciones por el control político del consejo autonómico más importante de Podemos: el que más militantes tiene, el que tiene más repercusión y el que más peso traslada a los órganos nacionales de la formación morada. Ayer Errejón e Iglesias restaron importancia en las redes a la pelea de sus cuadros en Madrid.

No hay que olvidar que Podemos nació, creció y se expandió en Madrid, y de ahí al resto del país, de la mano de muchos de los actuales dirigentes nacionales, entre ellos, Luis Alegre, siempre al lado de Pablo Iglesias en la construcción del partido. Es tal la confianza y la afinidad con él que fue por quien apostó el líder de Podemos para levantar la organización en un territorio tan estratégico y vital.

Sin embargo, en poco más de un año, los equilibrios de poder en la dirección regional han saltado por los aires en un choque frontal entre distintas corrientes. Y lejos de lo que podía parecer en un principio, cuando el sector crítico liderado por el eurodiputado Miguel Urbán se hizo con un poco menos de la mitad de asientos, la fractura ha llegado por la otra parte, la mitad oficialista de la dirección, en la que convivían con sus matices las familias de Iglesias y Errejón, que también guardan sus diferencias ideológicas, estratégicas y en cuanto a la forma de concebir la organización.

La catarata de dimisiones y las fuertes críticas que los ya ex dirigentes madrileños están disparando contra Alegre cuestionan y debilitan directamente el poder de Iglesias en la Comunidad de Madrid, ya que el objetivo fundamental de esas renuncias es hacer caer a Alegre. Si se sucedieran nuevas dimisiones, la organización podría verse avocada a convocar unas primarias para renovar los órganos, en las que Iglesias podría perder el control orgánico de esta federación clave en favor de un grupo de personas que comparten más afinidad con el número dos de Podemos.

Para eso tendría que haber seis dimisiones más. Actualmente, el Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid ha pasado de tener 34 miembros a 23 -22 consejeros y el secretario general-, una cifra que, según los reglamentos de Podemos, no obliga a la dirección nacional a establecer una gestora en el partido en Madrid, porque para ello el número tendría que bajar de 18 personas.

Duras críticas contra Alegre

La dimisión de los nueve errejonistas -denunciando la «deriva» de la organización- se produjo apenas dos días después de la marcha del que fuera secretario de Organización madrileño, Emilio Delgado, que despachó durísimas críticas contra Alegre, al que acusó de falta de liderazgo y de llevar a la organización a la «parálisis», en una carta de despedida que provocó un «gran malestar» en el sector próximo a Iglesias, que lo vio como una «deslealtad» y que quería que también renunciara a su acta de diputado en la Asamblea de Madrid. No obstante, Errejón salió al paso para defenderle y rechazar que tuviera que dejar de ser diputado regional.

Aparte de estar Alegre en la diana, en el entorno errejonista dimitido tampoco se ve con buenos ojos la asunción de poder y algunas acciones del número dos de Podemos en Madrid, Miguel Vila, hombre de confianza de Alegre y también del propio Iglesias en el Congreso de los Diputados. Todavía se desconoce si habrá más bajas de efectivos en el Consejo Autonómico, pero algunos de los dirigentes errejonistas que todavía se mantienen en la dirección no se lo plantean por ahora. Tampoco Alegre. Según fuentes cercanas al profesor universitario, él «está tranquilo», aunque molesto por las críticas vertidas contra él, pero no saldrá del puesto «por responsabilidad». Importantes activos de Podemos quitan importancia a esta crisis, recuerdan la juventud de la formación y la achacan a «una crisis de adolescencia». Tras un proceso electoral autonómico y regional «más simple», la construcción organizativa y de partido «tiene más debate», afirman. Una persona cercana a Iglesias reduce la disputa a los cuadros regionales más que a una disputa de líderes: «Que los jugadores del Madrid y el Atlético se peleen en el campo no significa que Cerezo y Florentino se odien».

Desde algunos sectores del partido se lamenta, eso sí, que el PSOE pueda construir de esta crisis un relato de un líder soberbio y autoritario, en contraposición al del «yerno» perfecto, en referencia a Errejón, algo que «en su historia el PSOE ya ha utilizado con otros partidos» y que, según aseguran, no se corresponde con la realidad.

Screen Shot 2016-03-10 at 9.37.57 AMLos dos se esforzaron a través de las redes sociales en exhibir que el conflicto no les afecta personalmente a ellos y no se ha trasladado a la cúpula estatal del partido, dejando la crisis como una cuestión que sólo afecta al territorio de Madrid. «Malas noticias para los que buscan excusas para la gran coalición de la restauración: con @Pablo_Iglesias_, hombro con hombro», dijo Errejón en Twitter. El líder de Podemos le respondió: «Hay algo que nunca nos perdonarán @ierrejon: no ser como ellos. Es un honor ser secretario general con vosotros a mi lado compañero».

Uno de los errejonistas que abandonó el puesto ayer, Pablo Padilla, negó que detrás de su dimisión y la de sus compañeros «haya un supuesto conflicto estatal»: «Es algo interesado, es falso».