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Cristina Fernández de Kirchner, antes y después
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ABC 8/10/2013 
La imagen de la presidenta argentina a la entrada del hospital, muy embotada y enrojecida, contrasta con su habitual divismo

El mal aspecto de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, a su entrada ayer a la Fundación Favaloro, donde será operada del coágulo craneal que padece, ha hecho saltar las alarmas en el país.

La presidenta aparecía inquietantemente desdibujada en el automóvil en el que ingresó en la clínica bonaerense. El coche con los cristales ahumados no se detuvo, pero los reporteros pudieron capturar una imagen que aumenta todavía más la preocupación. Con los pómulos inflamados y enrojecidos, cubierta por unas gafas oscuras, el rictus de la presidenta transmitía de todo menos su habitual seguridad y altanería.

Otra diferencia apreciable está en su expresión labial. No queda rastro de la sonrisa que la caracteriza. Por el contrario, sus labios aparecen tensos y reconcentrados, en una mueca difícil de interpretar, pero inédita hasta ahora. También llaman la atención las motas rojas en sus mejillas. Quizá sea porque el maquillaje las encubra habitualmente, pero le daban a su rostro un aspecto embotado y congestionado.

Carlos Tejero, de la Sociedad Española de Neurología ha explicado aABC que, «aunque el aspecto de esta señora en la foto es muy malo, no hay alteraciones que permitan traducir una clara afectación neurológica». A la espera del resultado de la intervención quirúrgica de hoy, persisten las dudas sobre la salud de una paciente que es cuestión de estado.