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DATOS VARIOS del PAPEL TUALÉ -from IAS

Screen Shot 2013-06-01 at 9.40.00 PMI.- Antes de la invención del papel higiénico se utilizaban materiales diversos: lechuga, trapos, pieles, césped, hojas de coco o de maíz. Los antiguos griegos se aseaban con trozos de arcilla y piedras, mientras que los romanos se servían de esponjas amarradas a un palo y empapadas en agua salada. Por su parte, los esquimales optaban por musgo en verano y por nieve en invierno, y para la gente de zonas costeras la solución procedía de las conchas marinas y las algas. 

Los primeros en crear y usar papel higiénico fueron los chinos, quienes en el siglo II A.d.C. ya diseñaron un papel cuyo uso principal era el aseo íntimo. Varios siglos más tarde (allá por el siglo XVI), las hojas chinas de papel destacaban por su gran tamaño (medio metro de ancho por 90 centímetros de alto). Sin duda, estas hojas estaban en consonancia con la posición jerárquica de sus usuarios: los propios emperadores y sus cortesanos. 

En higiene personal las clases sociales estaban bien delimitadas. Los antiguos romanos de las clases pudientes utilizaban lana bien empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba nada menos que encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.

Joseph C. Gayetty fue el primero en comercializar el papel higiénico allá por 1857. El producto primigenio consistía en láminas de papel humedecido con aloe, denominado “papel medicinal de Gayetty”, un auténtico lujo para los más hedonistas. El nuevo producto, de precio prohibitivo, se comercializaba bajo un visionario eslogan: “la mayor necesidad de nuestra era, el papel medicinal de Gayetty para el baño”. 

En 1880 los hermanos Edward y Clarence Scott comienzan a comercializar el papel enrollado que hoy conocemos. Una presentación en sociedad llena de obstáculos dados los muchos tabúes que rodeaban al nuevo producto. Por la época se consideraba inmoral y pernicioso que el papel estuviera expuesto en las tiendas a la vista del público en general.

Pero el papel de los orígenes no era el producto suave y absorbente de nuestros días. En 1935 se lanza un papel higiénico mejorado bajo el reclamo de “papel libre de astillas”. Esto nos hace deducir que lo habitual de la época era que el papel higiénico contara con alguna que otra impureza.

La importancia del papel higiénico en nuestros días es incuestionable, testigo de ello es el reconocimiento recibido por Kimberly-Clark en 1944 a cargo del Gobierno de los Estados Unidos. El motivo de dicho reconocimiento fue (citamos palabras textuales) ?su heroico esfuerzo en el suministro a los soldados durante la II Guerra Mundial?.

Dicha importancia llegó a ser estratégica en la Operación Tormenta del Desierto de la Guerra del Golfo. El verde de los tanques estadounidenses contrastaba demasiado con las blancas arenas del desierto y no se contaba con el tiempo necesario para pintar los vehículos. Se optó por envolver los tanques en papel higiénico como técnica de camuflaje de última hora. 

De ser un producto denostado y vendido discretamente en la trastienda, el papel higiénico se ha convertido en el protagonista de pasarelas de moda, obras de arte y delicados trabajos de papiroflexia. Artistas plásticos de renombre como Christo, Anastassia Elias o Yuken Teruya han utilizado papel higiénico como material para sus trabajos. En el terreno de la moda, es célebre el certamen Cheap Chic Weddings Toilet Paper Wedding Dress Contest, que cada año reúne en Estados Unidos a las más originales propuestas de vestidos nupciales confeccionados con papel higiénico. 

El papel higiénico tal cual lo conocemos hoy en día ha experimentado un gran desarrollo a lo largo de los cerca de 140 años que han transcurrido desde su invención. A la doble capa del papel (incorporada en 1942) se suman tecnologías punteras que aportan mayor suavidad y absorción (como la UCTAD, desarrollada y patentada por Kimberly-Clark). La última innovación del producto supone incorporar loción de karité, un fruto natural con reconocidas propiedades cosméticas.

 
II.- Tan sólo hace 200 años que las cloacas o drenajes sirven a domicilios privados. Durante cuatro milenios, los orinales eran volcados a la calle, previo aviso.

Uno de los próceres del higiénico cambio fue el poeta inglés John Harington, quien, molesto con los incómodos orinales, en 1597 desarrolló elWater Closet o excusado de válvula, que bautizó Ajax y fue instalado en el palacio de su madrina y protectora, la Reina Isabel I.

A la soberana le encantó contar con un sanitario cómodo y privado, sin tener que soportar el olor de una bacinica bajo la cama. Harington recibió más elogios reales por su invento que por su poesía.

Por desgracia, el invento no tuvo mayor futuro, ya que para que funcionara correctamente, era necesario un sistema de drenaje y alcantarillado que Londres no tenía aún.

Fue hasta 180 años después, en 1775, que el inventor Alexander Cummins patentó un sanitario de cisterna, basado en la idea de Harington, perfeccionado poco después por Samuel Prosse, con su válvula esférica y Joseph Bramah, quien inventó el sistema de sifón que se sigue utilizando hasta nuestros días.

Setenta años más tarde, en virtud del acta de Salud Pública inglesa, se obligó a instalar en todas las casas que se construyeran un servicio de inodoro. Hacia 1890 ya había triunfado en toda Europa y de ahí se extendió su uso a nuestro continente.

El artefacto ha recibido en el mundo todo tipo de denominaciones, a menudo extendidas al local en que se instala, como es el caso del W.C. o Water Closet, es decir, el “closet del agua” en Estados Unidos, o el “baño” en México, ya que generalmente el excusado está en la misma habitación que la tina o regadera donde nos bañamos.

Los campesinos ingleses siguieron llamándolo “john”, en homenaje al poeta inglés John Harington, que indudablemente fue su precursor.

Se cree que el primer material utilizado por los humanos para limpiarse después de defecar fueron hojas y ramas. En algunas regiones costeras se utilizaban conchas de mejillones y en las islas hawaianas, cortezas de cocos.

Los romanos, precursores de la higiene moderna, acostumbraban tener en los baños públicos esponjas con agua salada, que usaban con el mismo fin. Los ricos utilizaban lana y agua de rosas.

Más tarde, la realeza europea usó paños de algodón humedecidos en la misma agua de rosas como productos de limpieza después de hacer sus necesidades.

A finales de la Edad Media, los franceses inventaron el bidet o bidé, artefacto para que las personas de ambos sexos pudieran enjuagarse con un chorro de agua; por supuesto, los modelos originales no contaban con las modernas instalaciones de plomería.

En Estados Unidos, los colonos utilizaban los desechos de mazorcas de maíz. Como en Venezuela ya no se consigue papel higiénico, se teme que el gobierno lo prohiba por su caracter imperialista y burgués y solo se consigan tusas -cuyo modelos socialistas son reciclables. Cuando se popularizaron los periódicos, su papel se convirtió en el material elegido -Granma en Cuba es el papel higiénico por excelencia.

A fines del Siglo XIX, el catálogo de Sears fue muy popular en las zonas rurales; la gente simplemente lo colgaba y tenía 100 páginas de papel absorbente. Cuando la tienda lo imprimió en un papel de mejor calidad, más grueso y brillante, hubo muchas quejas.

Algunas fuentes atribuyen la invención del papel de baño al estadounidense Joseph Coyetty en 1857. Veinte años después, en 1879, los hermanos Irvine y Clarence Scott formaron la Compañía de Papel Scott, que entre otros productos ofrecía rollos de papel absorbente para uso médico, el cual era vendido en farmacias y es reconocido como el primer papel higiénico.

En 1880, la Compañía Británica de Papel Perforado creó el primer papel destinado a ser usado para limpiarse después de usar el excusado. No venía en forma de rollo, sino en cajas con pequeños cuadrados precortados.

El papel británico era muy tosco y rugoso, mientras que los estadounidenses desarrollaron uno más suave y esponjado, aunque el primero en venderse era muy parecido al papel crepé.

El uso del papel sanitario en rollo se hizo común en los Estados Unidos a partir de 1907 y poco después se extendió a otros países, como el nuestro. 

Sin embargo, la costumbre occidental de utilizar papel higiénico como instrumento de limpieza no es compartida en todo el mundo. Algunos países árabes y musulmanes la consideran inadecuada y sucia.

En estos lugares se acostumbra limpiar los residuos con la mano izquierda y enjuagarla posteriormente. Incluso se cuenta con recipientes de agua especializados para tal fin.

Algunos historiadores han llegado a la conclusión de que la costumbre de saludar con la mano derecha evolucionó precisamente de esa práctica de limpieza con la mano izquierda, la cual se consideraba sucia.