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DESDE EL PRINCIPIO En alemán AMÉRICO MARTÍN
Sábado 16 de Noviembre de 2013  | TalCual

Screen Shot 2013-11-16 at 6.32.15 AMEl emperador Carlos V (Carlos I deEspaña) a más de brillante, y tal vez por eso, era políglota. No podía esperarse menos de tan exitoso conquistador y pacificador universal a quien no le faltaba sentido del humor. Decía que el castellano le servía para hablar con Dios, el italiano con las mujeres, el francés con los amigos y el fuerte alemán con los enemigos. Los precisos latín y griego le servirían para aprehender el sentido de muchas palabras.

Sé que eso de tratar el alemán como lengua para dirigirse al enemigo no le gustará a muchos de mis buenos amigos, cultores del rico idioma de Goethe, pero en consideración a tan eminente personalidad como lo fuera aquel emperador -y solo para efectos de este artículo- haré como que si yo también creyera lo mismo.

Si es un idioma para tratar con el enemigo, será sin duda el favorito de Maduro para quien casi todo el mundo lo es, incluyendo una buena parte del bloque político que lo respalda. Es un rasgo nuevo en él. Antes no era así. Parecía amable, de trato suave y amistoso y poco dado al lenguaje escatológico. El cambio se dio no bien fuera entronizado en la silla de Chávez. Ninguna de sus anteriores cualidades sería apropiada para ocupar el cetro del rabioso caudillo y como algunos lo consideran hombre de débil personalidad optaría ­de ser cierto- por la unión hipostática con su jefe eterno: dos personas en una sola sustancia. Esperará que en su caso el hábito sí que haga al monje. Como Zelig, el genial personaje dramático de Woody Allen, por temor al rechazo se convierte en el que le habla, aunque su asunto se reduzca a Chávez.

Más que imitarlo, lo reproduce. Grita, amenaza, insulta y desprecia como el caudillo. Atropella, divide, exige sumisiones, canta, echa chistes usualmente chuscos cual el amado modelo. Culpa a los demás por sus errores, le rellena la cabeza la obsesión de arrodillar al imperio y dejar en pañales al Libertador Simón Bolívar, quien, pobre, apenas logró la primera Independencia. Mirará con aire superior a Espartaco, esclavo rebelde derrotado por el imperio de la época.

Pero tiene un problema: pocos le creen. Las consultoras de opinión coinciden -unánimes- con el sentimiento popular en que este hombre no calza los puntos de Chávez ni está en capacidad de salir del atolladero. Pero en lugar de dotarse de una personalidad propia y aprovechar para deslindarse sin aspavientos de las deplorables formas de ser del caudillo; en lugar de sorprender al mundo y desarmar a sus opositores llamando al reencuentro y la reconciliación, soltando presos políticos, despidiendo ladrones encumbrados, respetando a los poderes públicos, lo que pretende es superar al maestro sin traicionarlo. Repetirlo y completarlo, aunque solo pensarlo sea pecado.

No hay quien no vislumbre lo que le espera a Venezuela bajo Maduro. Una hiperinflación como la que se llevó en los cuernos a los feroces militares argentinos, una terrible escasez, un desempleo en alza y una multiplicación de las protestas sociales. Eso ya estaba cuantificado y con las medidas aplicadas por Maduro obviamente todo se agravará ad infinitum.

Con la hemorragia de divisas que se van al paso de la muerte de empresas industriales y agrícolas ya era enorme la desconfianza mundial en Venezuela, tierra en la que el riesgo-país inhibía a inversionistas y prestamistas foráneos ¡Qué pasará ahora con el ataque militar contra los negocios privados, la fijación de dudosos márgenes legales a la ganancia, los saqueos dirigidos desde Miraflores y los que estallen espontáneamente! Para el mundo ya no hay secretos. El gobierno ha consumido las reservas internacionales líquidas, el monstruoso déficit fiscal envilece cada vez más el bolívar; y la deuda, no se diga. La industria petrolera proporciona más del 90% de las divisas que ingresan al Banco Central, lo que evidencia el desierto inexorable hacia el cual derivaron la industria y la agricultura nativas.

Algunos dicen: es verdad pero tenemos petróleo. Ignoran que PDVSA ­el corazón del sistema- hace aguas por sus costados y su pronóstico es francamente reservado.

3 ¿Cree esta gente que podrá superar lacrisis sin arriesgar el poder? La magnitud del problema es tan considerable que probablemente muchos estén conscientes de que la tal revolución está arponeada, virtualmente muerta. Sin embargo no se pueden descartar las salidas inesperadas, incluidos errores graves cometidos por la oposición. En todo caso, nada es más peligroso que una fecha fija. Y esa fecha es 8D. Menos de un mes para poner toda la carne en el asador y sufrir quizá una derrota anonadante Maduro agita las aguas para evitarlo.

¿Cambiará las preferencias electorales? La militarización en los comercios reúne dos hechos que podría aprovechar: hacerle conocer a los pobres su disposición de jugársela con y por ellos; y “revelar” que la fantasiosa guerra económica supuestamente desatada por el imperio-derechismo no es cuento. Los desesperados que adquieren artículos gratis o casi gratis podrán dudar: ¿por qué si tengo esto hoy, no lo tuve ayer? Respuesta: porque finalmente Robin Hood pasó a la ofensiva.

El astuto juego abstencionista no se reflejó en las encuestas. El financiamiento a algún candidato opositor tampoco ofrece éxito significativo. ¿Posponer las elecciones mediante Ley Habilitante? Está en el menú.

Votar, votar masivamente, vencer miedos y desesperanzas. Y usar el proceso para explicar una y mil veces que tratando de mejorar sus posiciones electorales este desquiciado gobierno nos puso a todos en el cráter de un volcán.

Oye tú, incluidos ellos.