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Después del 8 de diciembre LA PALABRA DEVALUADA – Juan Francisco Misle

Screen Shot 2013-12-15 at 8.02.26 AMDomingo , diciembre 15 2013

El escritor venezolano Federico Vegas, recientemente escribió en su columna de El Nacional “…así me siento, pastoreando estas ristras de líneas que son más estela que guía, al confirmar mi vergüenza por vivir en un oprobioso matorral donde las palabras y los hechos fluyen a contracorriente“. Ese sentimiento elegantemente descrito por Vegas en el que las palabras carecen de todo valor  real es el que se palpa todos los días al ojear la prensa, al encender la televisión, o al escuchar la radio en el país.

Screen Shot 2013-12-15 at 8.06.15 AMEl poder en Venezuela desde hace quince años se ejerce con exuberancia de palabras huecas, exageradas, descolocadas, impertinentes, ruidosas y contradictorias que intoxican el ambiente y buscan engañar a la ciudadanía. Lo más grave es que en ocasiones lo logran como acabamos de ver el 8D. He aquí unos pocos ejemplos:

1. Mientras Maduro celebra la vida y la grandeza de espíritu de Mandela al perdonar a sus carceleros e invitarlos a trabajar juntos en la reconstrucción de Sudáfrica, mantiene en prisión a Simonovis y cierra sus oídos al clamor de la familia del comisario y del pueblo venezolano de que se le conceda a Simonovis, y a todos los presos políticos del país, su inmediata libertad en esta navidad.

2. El gobierno declara que en el país se vive una democracia plena y vibrante, pero desconoce la voluntad popular que se expresó en la elección de los alcaldes en la Gran Caracas, Valencia, Maracaibo, Barquisimeto, Barinas, al nombrar “protectores” de esa ciudades a funcionarios no electos por el pueblo, frecuentemente los mismos candidatos derrotados del oficialismo, y al despojar a esas alcaldías de las competencias y los recursos que les corresponden de acuerdo con el principio de descentralización establecido en  la Constitución Nacional.

3. El Ministro Rodríguez Torres denuncia que 40% de las empresas que recibieron dólares preferenciales eran empresas de maletín, pero ni una palabra sobre los presidentes de Cadivi bajo cuya dirección se practicó ese descomunal desfalco. Solo por ese concepto se fugaron 20 mil millones de dólares en 2013. La futilidad de esa denuncia se expresa en la negativa del mismo ministro de publicar el listado de esas empresas de papel que son sospechosas de pertenecer o estar muy vinculadas a la claque chavista.

4. La paridad del dólar sigue anclada artificialmente en Bs 6.30 mientras que a través del SICAD se subasta, es un decir,  a Bs 11, y más allá cambia de manos a tasas 10 veces mayores que la oficial.

5. El petróleo prácticamente se regala a Cuba y a Petrocaribe mientras que se habla de aumentar el precio de la interno de la gasolina. De ser exportadora de ese combustible Venezuela se ha convertido en importadora. De poco sirve vanagloriarse con las inmensas reservas petroleras que existen en el país cuando la producción de PDVSA declina incesantemente con el correr de los años, y la empresa se endeuda  a altas tasas de interés para financiar un gasto corriente desbocado en lugar de hacerlo para aumentar la producción petrolera.

6. El gobierno habla de soberanía y nacionalismo pero desguarnece las fronteras y se desentiende del Esequibo. Súmele la vergonzante penetración cubana en nuestra administración y en la misma FAN. La dependencia económica externa ha crecido peligrosamente, ya no solo por la excesiva concentración de nuestras exportaciones en un solo producto, sino porque ahora dependemos de las importaciones para satisfacer hasta nuestras necesidades más elementales. El acoso a la propiedad privada ha ahuyentado la inversión privada, nacional y extranjera, y con ella están desapareciendo los empleos formales y productivos. Entre tanto, se incrementan las compras públicas en otros países. Para 2014 se espera un incremento de 24% de estas importaciones por un monto de 19,300 millones de dólares.

Suficiente. Queda establecido entonces que es muy larga la lista de acrobacias verbales que se usan desde el poder en Venezuela con el fin de distorsionar la realidad y de crear ilusiones de dignidad, democracia y nacionalismo. Todo el mundo sabe aquí que la verdad oficial poco o nada tiene que ver con la verdad  a secas.

Federico Vegas nos advierte del peligro de esta impostura: “El verbo se hace carne podrida y nos va dejando  en el hueso, vulgares, reiterativos, inexistentes“.