DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER | Tres ministras francesas gritan “vagina”

Tres mujeres, tres ministras, una aún en activo, todas de diferente ideología y generación, que gimen sobre la escena. Que hablan de sexo, de vaginas, de deseos frustrados y satisfechos. De sueños. De vaginas. De abusos. De miedos. De más vaginas. De mujeres. La propuesta de París en la víspera del Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo fue la lectura dramatizada de uno de los clásicos del feminismo, Los monólogos de la vagina, por tres mujeres francesas que ejercen o han ejercido cargos de poder. Marlène Schiappa, actual secretaria de Estado para la Igualdad Mujer-Hombre, de 35 años, subió este miércoles al escenario del teatro Bobino acompañada de la exministra de Trabajo socialista Myriam El Khomri, de 40, y de la también varias veces ministra bajo Gobiernos conservadores Roselyne Bachelot, de 71.

La política es, en cierto modo, puro teatro. Aun así, no era un reto menor enfrentarse al público para hablar de temas y traumas tan profundamente personales como describen los textos de la escritora feminista estadounidense Eve Ensler, representados en más de 140 países y medio centenar de idiomas en los últimos 20 años. Pero ninguna titubeó cuando les propusieron el desafío. Primero Schiappa, que recibió la oferta de Jean-Marc Dumontet, uno de los productores teatrales más influyentes de Francia, y luego El Khomri —“creo que no me lo pensé ni diez segundos”, se reía la exministra durante los ensayos— y Bachelot, buscadas expresamente por la actual responsable de luchar por la paridad en Francia.

Porque si algo tuvo claro Schiappa desde que decidió lanzarse a este inusual escenario es que la representación debía abarcar todo el arco político. “La idea es decir que este es un tema que sobrepasa las diferencias políticas; hay cosas que se han hecho bien para las mujeres tanto desde la derecha como desde la izquierda”, explicó. “Se trata de enviar un mensaje de solidaridad femenina más allá de la política”, continuó la ministra durante uno de los pocos ensayos generales que pudieron celebrar debido a sus apretadas agendas profesionales. Unos momentos que la directora de escena, Coralie Miller, aprovechó para enseñarles cómo sacarle el máximo jugo a sus textos —“Marlène, ve más despacio, Myriam, grita más, Roselyne, marca mejor la última frase”, iba guiando la responsable de la adaptación al francés de la obra.

No es la primera vez que mujeres políticas interpretan esta obra. La propia Ensler recordaba con motivo del 20º aniversario de su pieza, en 2016, cómo cuatro años antes viajó hasta Lansing, Michigan, para ayudar a que la congresista local demócrata Lisa Brown y otras representantes interpretaran su obra en las escaleras del Parlamento del Estado. Era su respuesta a sus colegas republicanos, que le habían impedido pronunciar la palabra “vagina” durante un debate sobre una propuesta de ley contra el aborto. Miles de personas aplaudieron no tanto por la excelencia artística de sus inusuales intérpretes como por su significado político, algo que también buscan las ministras en París.“Nosotras somos un tanto secundarias, lo importante es el texto”, subrayó El Khomri, que con sus pinitos en el teatro en su era de estudiante es la única con algo de experiencia. “Es un desafío, pero tampoco nos vamos a tomar por lo que no somos, no somos actrices, somos mujeres públicas que tenemos un mensaje que transmitir”.Y mensajes hay muchos.

Todo es político en torno a Los monólogos de la vagina. Su autora defiende desde hace años la importancia de repetir en alto una palabra durante demasiado tiempo “invisible” y considerada “pornográfica”, porque “la palabra es lo que nos impulsa y lo que nos libera”. También es intencionada la fecha escogida para la interpretación “ministerial”: en la víspera del día de las mujeres. “No quería que lo hicieran el 8 de marzo, porque ese es el día de las mujeres, y en general solo hay interés sobre temas de mujeres ese día, el 8. Así que les dije que quería que hicieran la obra el 7, porque es un tema que debe ser una preocupación constante”, explicó Dumontet. La entrada a los monólogos de las ministras era gratuita, pero los asistentes podían hacer una donación a la salida. El dinero será entregado al Colectivo Feminista Contra la Violación (CFCV).