Eddie A. Ramírez S. |


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Jueves 30 de julio de 2015

Screen Shot 2015-07-30 at 9.57.45 AMLos compatriotas ausentes son muchos miles.  No son apátridas, como sostiene  el   presidente de facto  que pareciera  perdió la chaveta por asumir un cargo  que no le correspondía y que es ¨mucho camisón pa´ Petra¨.  No solo miente, sino  que exagera tanto los embustes que hace el ridículo. En su última patraña pretende engañar a los suyos al  declarar que  “La derecha maltrecha buscaba hacer creer que los jóvenes están yéndose a vivir en el exterior. La juventud ama a Venezuela y quiere hacer patria”.  Paralelamente, ante la disminución de 22 medallas, entre  ellas cuatro  de oro, en  los recientes  Panamericanos en relación con los del 2011,  José Terán, su viceministro de alto rendimiento en el deporte lo desmiente al declarar que Muchos de los estrategas que se han ido del país están trabajando  en otras delegaciones.  
Ante el  hecho notorio de emigración masiva, solo recalcaremos que perder capital humano ya formado o en proceso de formación es lo más doloroso que puede sucederle a un país. Particularmente grave es quedarnos sin médicos,  profesores y maestros. Nuestros galenos son excelentes y han formado una generación de relevo que se está perdiendo. Sin profesores ni maestros nuestros jóvenes  no podrán impulsar el desarrollo del país. Es una tragedia de incalculables consecuencias que muchos jóvenes se estén yendo y otros estén siendo formados con muchas deficiencias.  
Otra mentira más perversa es predicar  que quienes se quedan son patriotas que aman al país y que quienes se ausentan son apátridas. Cabe mencionar a Julián Marías en su conocido artículo sobre convivencia y complicidad,  recalca que uno debe marcharse de una empresa pública o privada y de cualquier otra organización cuando no es posible convivir por razones de principios y valores. Pero, señala el ilustre filósofo, “hay una institución a lo que esto no se puede aplicar, porque no es una institución: el país a que se pertenece y de cuya sustancia se está hecho. De él no se puede uno ‘marchar’;  a lo sumo, ausentarse, llevándolo dentro”.
Efectivamente, los emigrantes solo se ausentan y aunque se adaptan al país que los acoge y llegan a quererlo a veces más que los nativos, siempre llevan a sus orígenes  por dentro. Décadas atrás acudieron a estas tierras miles de ciudadanos procedentes de muchos países,  gracias a los cuales Venezuela estuvo a punto de despegar hacia el desarrollo.  Hoy muchos de sus hijos y de hijos de venezolanos de muchas generaciones han optado por buscar otros rumbos. Sin embargo, nos consta que todos ellos solo sienten que están ausentes y no dejan de estar pendientes de lo que sucede en Venezuela.
Unos se han visto obligados a emigrar  por falta de  empleo, otros  porque no se les permite trabajar y muchos por la inseguridad. Estos tres factores han sido promovidos por un  régimen perverso que ha inducido la emigración. En Venezuela hay oportunidades de empleo, pero la política de acoso al sector privado e invasión de fincas, de negocios y de  inmuebles ha desincentivado la inversión e impedido la creación de empleos.  A otros se  les impide trabajar por haber firmado la solicitud de referendo revocatorio presidencial o por haber participado en protestas cívicas. La inseguridad es consecuencia de la permisividad con  los delincuentes para mantener amedrentada a la población, de la creación de  paramilitares forajidos rojos, de la aceptación de criminales en los cuerpos policiales y del establecimiento de  zonas de tolerancia mal denominadas de paz.  
Apátridas no son quienes se ausentan en contra de su voluntad. Apátridas son quienes  han hecho difícil  la vida en esta tierra que una vez fue de Gracia. Muchos compatriotas ausentes no regresarán cuando se establezca la democracia, pero seguirán siendo representantes de nuestra patria en tierras lejanas, contribuyendo a crear riqueza en otros lares, pero siempre pendientes del país  que por culpa de unos pocos malandrines fueron obligados a emigrar. Quienes se ausentan son estrictamente exiliados. No añoran la comida, ya que en el exterior se consigue sin colas   Harina Pan, caraotas, plátanos  y otros productos de nuestra dieta criolla.  Añoran a familiares,  amigos y no poder contribuir al desarrollo de nuestro país.  Venezuela está fragmentada en centenares de pedazos que circunstancialmente se encuentran en el exterior.      
 
Como en botica: Otra chifladura es declarar que ¨Capriles articula la delincuencia en Miranda¨. Eugenio Montoro, distinguido ingeniero de la Pdvsa meritocrática escribió que  “Chávez animó a los guyaneses a utilizar el Esequibo y su sucesor descubre  que los vecinos le hicieron caso”. Canadá, con una población de 35,5 millones de habitantes  obtuvo  217 medallas, de las cuales 78 de oro.  Algunos comentaristas a mis artículos me solicitan defina posición política. Estoy con la Unidad y por ello, por lo menos hasta el 6D, no apoyo nada fuera de ella.  Creo en los partidos políticos, pero critico muchas de sus actuaciones. Me identifico con la posición de María Coraje, respeto y aprecio  al gran luchador que es Antonio Ledezma y valoro las acciones de Leopoldo. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
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