Editorial @analitica

Screen Shot 2016-01-25 at 11.58.13ENERO 25, 2016

En los momentos difíciles, por no decir trágicos, que atraviesa el país, con un gobierno que no quiere entender la magnitud de una dificultad económica y social que puede producir una reacción en cadena que ponga en peligro la estabilidad, no sólo del régimen, sino también de los propios cimientos de nuestra nación, se hace indispensable la intervención de países amigos para tender puentes entre los actores políticos en liza y evitar que se produzca una crisis humanitaria de grandes proporciones.

En la búsqueda de soluciones los gobiernos de Brasil, Argentina, Colombia, EEUU, Cuba y hasta el Vaticano deben actuar, lo antes posible, constituyendo algo parecido a lo que se hizo, en su tiempo en Centroamérica, con el llamado grupo de Contadora.

Ese tipo de acción no constituye injerencia, sino asistencia para resolver potenciales conflictos que agraven aún más una situación de por sí insostenible.

Esta no es la hora para la diatriba, para la venganza, para la confrontación, porque el país es como un barco que se hunde y todos deben colaborar para llevarlo a puerto seguro.