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Editorial analitica.com – Mucho cuidado con Colombia -Viernes, 23 de agosto de 2013

Aplicar el método del salami en las negociaciones territoriales con nuestro vecino país, es decir tratarlos por separado, no es conveniente puesto que sólo favorece a Colombia y deja sin resolver los problemas más importantes para nuestra nación

No nos referimos por supuesto a la necesidad de una relación no solo fraterna sino conveniente con nuestro vecino, sino al eterno peligro de caer de nuevo en las falsas redes de la delimitación del golfo de Venezuela o lo que en verdad se debe denominar delimitación de áreas marinas y submarinas entre Colombia y Venezuela.

Hemos observado con sorpresa que se ha reactivado la comisión que tiene por mandato negociar con Colombia pero, a diferencia de la que presidió el general José Antonio Olavarría, pareciera que ya no se trata de ver como un todo los problemas pendientes entre las dos naciones sino de nuevo caer en la trampa o el trapo rojo de la delimitación del golfo de Venezuela o como lo llaman los colombianos para molestarnos el golfo de Coquivacoa.

No se puede separar de una negociación con Colombia los aspectos más importantes como lo son la demarcación de la frontera terrestre, el régimen aplicable a las cuencas hidrográficas comunes, la seguridad fronteriza, y la navegación en los ríos.

El tema de la delimitación de áreas marinas y submarinas es ciertamente uno de los temas a resolver pero no debe distraer de la importancia capital para nuestro país el hecho que el 60% de nuestras aguas provienen de Colombia y lo que allí se haga aguas arribas puede tener enormes consecuencias para nuestro futuro. Igualmente la adecuada demarcación de las fronteras terrestres implica sustanciales correcciones de ámbito territorial al aplicar con los métodos modernos el trazado de las líneas rectas previstas en el laudo.

El general Olavarría, la profesora De Michelis, el embajador Jean François Pulvenis y otros miembros de la anterior comisión conocían muy bien la materia y dejaron muy claro establecido que no se podían tratar de manera aislada los aspectos pendientes ya que una solución a los mismos debe implicar necesariamente una resolución de todos.

Aplicar el método del salami, es decir tratarlos por separado no es conveniente puesto que sólo favorece a Colombia y deja sin resolver los problemas más importantes para nuestro país. Los colombianos lo saben y por eso siempre han querido agitar las aguas del golfo para que nos olvidemos de la frontera terrestre y del uso racional de las aguas fluviales.

La diferencia en estas negociaciones es que los colombianos tienen el mismo equipo desde hace más de 20 años y nosotros seguimos improvisando y dejando de lado a quienes han dedicado gran parte de su vida al conocimiento de la realidad fronteriza entre ambas naciones.

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