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Editorial analitica.com – Pedaleando -Lunes, 16 de septiembre de 2013

Screen Shot 2013-09-16 at 8.20.41 AMPedaleando ha estado el chavismo desde 1999, proclamando maravillas y cometiendo errores, anunciando mega planes de estado que naufragan entre incompetencia y corrupción, y reaccionando en el mejor estilo de como vaya viniendo vamos viendo

El presidente Maduro dedicó este domingo un rato para dar un paseo en bicicleta por Caracas, actividad deportiva que es un buen ejemplo, hay que reconocerlo, incluyendo la caída producida por un momento de distracción y que, no habiendo consecuencias que lamentar, él se tomó con humor, también un buen ejemplo.

Pedalear está bien como deporte, pero no es una buena actitud en política y mucho menos en economía. Pedaleando ha estado el chavismo desde 1999, proclamando maravillas y cometiendo errores, anunciando mega planes de estado que naufragan entre incompetencia y corrupción, y reaccionando en el mejor estilo de como vaya viniendo vamos viendo. Chávez primero en su peculiar estilo, Maduro ahora en un estilo que nadie logra definir, se acostumbraron a correr arrugas, a tapar problemas con promesas nuevas o, más frecuentemente, recicladas y dando gritos en la oscuridad para hacer creer que hay alguien actuando.

Pedalear ejercita, pero no resuelve. Pedaleando puede caerse uno a la menor distracción, y puede que una caída no pase de un susto y algún pequeño dolor, pero puede también causar lesiones mayores. Al Gobierno chavista, Chávez + Maduro, ya no le queda mucho sitio para vendajes y yesos. Lesiones mayores son el exceso de liquidez, el financiamiento desordenado a la propia Pdvsa y a las empresas de servicios incapaces de sostenerse a sí mismas, los ya impagables regalos y facilidades a otros países, el desánimo a la producción y a toda iniciativa privada legal que lleva permanentemente a la no inversión y a la disminución continuada de la productividad nacional, el empeño en un control cambiario permanente que no sólo no ha frenado la fuga de capitales sino que ha descoyuntado la relación entre la moneda local y las divisas y ha creado una realidad económica falsa y perversa. La realidad de la inflación disparada, la escasez de productos, salarios que simplemente no alcanzan, una sociedad que se divide entre la resignación y el enfurecimiento.

Ojalá Nicolás Maduro comprendiera que ya es hora de bajarse de la bicicleta y de poner los pies en la tierra.

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