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Editorial analitica.com – Tras la salida de la CIDH -Miércoles, 11 de septiembre de 2013

Screen Shot 2013-09-09 at 8.28.18 AMLa decisión no es más que otro de los rimbombantes alardes de un gobierno que comenzó en diciembre de 1998 con un hermoso y emocionante discurso desde el Ateneo de Caracas y desde entonces ni ha encontrado el rumbo ni atina a verificar cuál es ese rumbo

Son muchos los altos funcionarios del Gobierno, del Presidente, el Vicepresidente y el Canciller para abajo además de dirigentes del partido oficial PSUV, que se han prodigado en explicaciones sobre el absurdo retiro de Venezuela de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, incluyendo el argumento increíble de que el país estaba desprotegido por el organismo.

La realidad es que salirse de la Corte Interamericana de Derechos Humanos es un acto simbólico pero necio. El Gobierno de Venezuela sigue violando derechos humanos a la vista de todos y al mismo tiempo sigue siendo observado por organismos internacionales a los cuales el país sigue estando afiliado. Quienes se sientan afectados podrán seguir recurriendo a esas organizaciones, y el prestigio de Venezuela y muy especialmente de su Gobierno se mantienen en caída libre.

Maduro y el chavismo ni siquiera fortalecen popularidad en los ciudadanos, porque el tema internacional sigue siendo remoto -menos hoy en día que hace unos años, pero todavía lejano y poco relevante- para millones de hombres y mujeres que padecen día tras día de la crisis terrible de los servicios públicos, que son avasallados, robados y asesinados por la delincuencia que baja en las cifras pretendidamente solemnes del Gobierno, pero no en las oscuras y destrozadas calles del país, que sueñan un futuro mejor pero no logran avistarlo.

La decisión no es más que otro de los rimbombantes alardes de un gobierno que comenzó en diciembre de 1998 con un hermoso y emocionante discurso desde el Ateneo de Caracas y desde entonces ni ha encontrado el rumbo ni atina a verificar cuál es ese rumbo. Sólo ha podido seguir pautas de una tiranía feroz que ha sabido mantenerse en el poder a base de represión y propaganda, pero ha sido incapaz en 14 años de alimentar y hacer al menos sonreír a su pueblo. Por eso a Cuba y a los Castro tampoco les gusta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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