EDITORIAL @analitica | Dialogar no es traicionar

SEPTIEMBRE 21, 2016

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Frente a los comentarios críticos surgidos de unas conversaciones entre el gobierno y representantes de la oposición es bueno recordar que, en toda situación conflictiva en la que las partes estén duramente enfrentadas, el camino del diálogo es la vía para encontrar soluciones, temporales o definitivas. Así lo hizo Bolívar con Morillo, los norteamericanos con el vietcong, Mandela con De Clerck, e incluso, los regímenes militares chilenos y argentinos, cuando estuvieron al borde de ir a la guerra por el canal del Beagle, conversaron secretamente y acordaron resolver el conflicto sometiéndolo a la mediación Papal, y podríamos señalar muchos ejemplos más .

Dialogar no es necesariamente acordar, y resulta obvio que en una primera fase de esas conversaciones se requiere prudencia, reserva, tino, y deben ser manejadas por pocos interlocutores. Solo se amplía el nivel de información cuando se vislumbra la posibilidad de un pre acuerdo.

Hay un dicho coloquial venezolano que expresa que muchas manos en un plato ponen el caldo morado. Por ello, en toda negociación deben ser pocos los autorizados a dialogar e iniciar un proceso sistémico de negociaciones formales.

Los asomados que lanzan suposiciones arbitrarias sobre unas conversaciones de las que no son partes lo hacen, por lo general, para captar centimetraje en los medios de comunicación o porque se sienten molestos por no haber sido seleccionados para conversar con el adversario o enemigo, según sea el caso.

Hablar de traición por abrir espacio para el diálogo es una estupidez o un acto de mala fe. La vida misma es un eterno diálogo y una negociación continua.