EDITORIAL @analitica | El difícil camino a la democracia

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En América Latina el camino hacia la democracia ha sido particularmente tortuoso por muchas razones. En primer lugar, después de las guerras de independencia, por la importancia que adquirieron los jefes militares, que en algunos países se convirtieron en caudillos políticos. En otros países, en los que las figuras militares no fueron las predominantes el control de las sociedades fue asumido por los propietarios de haciendas, es decir la clase social dominante.

Un caso particular fue el de Cuba, último país en independizarse de España a finales del siglo XIX, y que solo lo logró con el apoyo brindado por los norteamericanos.

Según como haya sido el proceso de independencia así se inició el camino tortuoso hacia la democracia, que aún está por consolidarse en varios países de nuestra región.

En lo que se refiere a nuestra nación la experiencia ha sido muy complicada. Solo es a mediados del siglo XX cuando se inicia el camino democrático, pero siempre con la asechanza del retorno al caudillismo.

Hoy estamos de nuevo en una situación dilemática porque el proceso vivido en lo que va del siglo XXI ha sido el de conservar las formalidades democráticas pero insertando detrás de ellas el viejo caudillismo, disfrazado con un barniz democrático progresista.

La deriva hacia la dictadura se ha ido haciendo manifiesta en la medida en la que se ha producido una significativa pérdida del apoyo popular y las fuerzas políticas que la adversan son aún, relativamente frágiles. Eso ha creado un estado de incertidumbre en la población.

Por ello es fundamental entender que si queremos romper el círculo vicioso que tanto daño nos ha hecho en el curso de nuestra breve historia, necesitamos amplios acuerdos políticos y sociales para poder emprender la reconstrucción, entendiendo que solo lo lograremos en paz y armonía, superando las divergencias y restableciendo el orden a través de la justicia, y la prevalencia de la ley y de la Constitución por encima de todo género de intereses particulares excluyentes.

Eso será posible siempre y cuando el norte sea hacer de Venezuela un país grande y próspero en el quepamos todos.