EDITORIAL @analitica | El falso nacionalismo

Screen Shot 2015-09-28 at 5.43.47 AMLunes 28 de septiembre de 2015

La crítica es la razón de ser del periodismo y el silencio es la razón de ser del totalitarismo

En un mundo cada vez más integrado por las redes sociales y por una creciente presencia del Internet a nivel mundial, en el que la lucha por los valores de la libertad y el respeto a los DDHH se convierte en un clamor universal expresado magistralmente por el Papa Francisco, suena absurdo y anacrónico el mal uso de un pretendido nacionalismo para asegurar el poder a una clase dirigente.

Son, lamentablemente, muchos los casos que vemos emerger de esta tendencia disgregadora en la que se pretende regresar a un monismo excluyente de las obligaciones superiores que impone el derecho internacional.

Pretender en aras de una supuesta soberanía desconocer los principios establecidos en la declaración universal de los derechos del hombre, no es nacionalismo sino un retorno a las peores etapas del siglo XX, que tuvieron su máxima expresión en el nazismo de Hitler y en el comunismo de Stalin y de Mao, que tuvieron todos en común la violación flagrante y continúa de los DDHH.

En el caso de la Venezuela actual en la que los gobernantes en el poder hacen caso omiso a las sentencias emitidas por la CIDH, y tampoco acatan las decisiones de la comisión de derechos humanos de la ONU, la excusa esgrimida para no hacerlo es un nacionalismo ramplón que se remite a la frase reiterada: con Venezuela nadie se mete, como si en el siglo XXI pudiesen existir cotos cerrados en los que los gobernantes hacen con sus ciudadanos lo que les venga en ganas.

Ningún país puede darse ya el lujo de vivir aislado del resto de la comunidad internacional, salvo el anacronismo que representa la subsistencia de la tiranía familiar de Corea del Norte, e incluso, el despotismo insular de los Castros se ha visto obligado a ceder ante la presión mundial.

Por eso, resulta aberrante que órganos del gobierno venezolano pretendan silenciar las pocas voces libres que aún quedan, al pretender censurar a Cesar Miguel Rondón en su ejercicio de la libertad de expresión por una pretendida ofensa a la majestad presidencial y a las Fuerzas Armadas bolivarianas. La crítica es la razón de ser del periodismo y el silencio es la razón de ser del totalitarismo.