EDITORIAL @analitica | El pescueceo

JULIO 5, 2017Screen Shot 2017-07-06 at 1.05.59 PM

El pescueceo es una expresión venezolana que se atribuye fundamentalmente a los políticos que tienen ansias incontroladas de poder y hacen lo indecible para robar cámara, colocándose en primera fila cuando hay otros políticos en el escenario.

Eso en democracia no tendría mayores consecuencias ya que la actitud de los pescuezadores de oficio es fácilmente reconocible por el gremio de periodistas y, en la mayoría de los casos, esa actitud no los ayuda para subir en las encuestas y por lo tanto siempre se mantienen, cuando son relativamente exitosos, por debajo del 10%.

Ahora que estamos en una etapa muy complicada de la lucha por la libertad y buscando frenar la instauración de un régimen neototalitario puede ser muy perjudicial si a alguien se le ocurre pescuecear para buscar protagonismo.

Esta no es la hora de los protagonismos, sino de la inteligencia política, que consiste en saber tejer alianzas con los que algún día fueron adversarios o -incluso peor- enemigos.

En estas circunstancias los líderes políticos deben razonar que esta no es su hora, sino la del país.

En el pasado, eso lo entendieron muy bien personajes de tanto relieve como Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera, quienes supieron construir un pacto que estaba por encima del interés personal y eso, mal que bien y con sus accidentes, dio estabilidad política a Venezuela por 40 años.

Algo parecido ocurrió en España con el Pacto de la Moncloa, que fue la consecuencia del entendimiento de la realidad política de entonces, por personajes tan enfrentados políticamente como Adolfo Suárez, Felipe González y Santiago Carrillo.

Hoy los políticos, tanto de la MUD, como los que integran ese nuevo movimiento de lo que, por ahora, se llama chavismo crítico, deben hacer todo lo que esté en sus manos para lograr una unidad sólida en defensa de la Constitución y unos mecanismos de concertación que generen no sólo tener una estrategia común frente al fraude constituyente, sino un mecanismo conjunto para coordinar las acciones tácticas requeridas en la lucha que ha de librarse hasta lograr detenerlo.

Para que esto ocurra se requiere mucho amor al país y sobre todo, una alta dosis de generosidad y de inteligencia política.

Confiamos en que muy pronto podremos mostrarle al mundo que disponemos de una sola organización que nos llevará no sólo a detener la aberrante constituyente, sino a crear las bases políticas para la recuperación en paz y en armonía de Venezuela .