EDITORIAL @analitica | El poder abusivo

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Cuando se desvirtúan los fines del poder para asegurar la permanencia de una clase políticasurgen las reacciones

El poder es un mecanismo de control y coordinación necesario en la consecución de los fines necesarios para mantener una determinada coherencia en cualquier sociedad, pero este debe ejercerse para conciliar los fines de los que detentan el poder con las aspiraciones de los sujetos que forman parte de la organización social.

Cuando se desvirtúan los fines del poder y se utilizan primordialmente para asegurar la permanencia de una clase política en el poder surgen las reacciones, por demás lógicas, de una sociedad que percibe que la nomenclatura no busca el bien común, sino su perdurabilidad en el tiempo.

El yugoeslavo Djillas lo describió hace muchos años cuando publicó su muy estudiado libro La nueva Clase, refiriéndose a las deformaciones de los partidos comunistas en el poder. En todos los países en los que se impuso el comunismo la llamada vanguardia revolucionaria, que aseguraría o promovería la llegada al estadio superior de la sociedad, se convirtió en un parásito que engordaba a la clase dirigente que tenía privilegios en sociedades empobrecidas por un mal uso del poder, que el pueblo común no soñaba en tener.

Basta ver de donde provinieron  los nuevos ricos en Rusia, China y en tantos otros países que bajo la esperanza de crear una sociedad más justa e igualitaria sólo lograron llenar los bolsillos de los más connotados dirigentes de la revolución.

Lo mas paradójico resultó ser que una vez comprobado que el esquema original de la ideología propuesta para mantener el poder no funcionó, la gran mayoría de esos estados optó por reimponer un sistema capitalista, pero eso sí, controlado por la nomenclatura que, de una u otra manera, mantiene las riendas del poder.