EDITORIAL @analitica | Esto no puede seguir así

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La hiperinflación es uno de los peores males que le puede ocurrir a un país. La velocidad con la que aumenta la tasa de inflación es exponencial y los daños que esto genera en la población son incalculables, económica y socialmente, ya que desestabiliza todo sentido de orden y previsión.

El ejemplo histórico más dramático es el de Alemania entre 1921 y 1923, que llevó a la ruina a la mayor parte de la población de ese país, y además fue una de las causas principales para que Hitler y los Nazi llegarán al poder, con las atroces consecuencias que eso tuvo tanto para Alemania como para Europa, dejando tras de sí millones de muertes y a una nación derrotada y totalmente destruida.

En Venezuela, para poder detener este vórtice inflacionario se requiere, con carácter de urgencia, un cambio radical en la política económica y pareciera que el gobierno en vez de rectificar más bien adopta medidas que equivalen a echarle gasolina al fuego, generando así, no solo una aceleración en la inflación, sino también aumentado la escasez en numerosos rubros alimenticios.

Este año corresponde a la celebración de elecciones presidenciales y lo que está en juego es perseverar en lo mismo, o un cambio de timón que permita enfrentar la crisis con medidas adecuadas, tanto económicas como sociales.

Algunos voceros del oficialismo han proclamado públicamente la candidatura de Maduro a la reelección, mientras que en la oposición aún no hay un acuerdo sobre el método de escogencia del candidato. Algunos líderes políticos insisten en las primarias, como si estuviésemos en unas circunstancias de normalidad democrática, otras personalidades insisten que la selección del candidato debe ser por consenso y con alguien no sea uno de los líderes políticos actuales ya que, según las encuestas, ninguno tiene una aceptación suficiente del electorado. La solución residiría en encontrar a la persona que resulte confiable y aceptable para esa inmensa porción del país que clama por un cambio.

Esperemos que haya suficiente sindéresis para entender que lo que está en juego es el futuro de nuestro país y que los lideres políticos entiendan que esta no es su hora, sino la de un país que requiere recuperar la confianza y la esperanza de que habrá un mejor futuro para todos los venezolanos.