EDITORIAL @analitica | Incluso las peores tiranías tienen fin

Screen Shot 2015-09-30 at 12.57.32 PMMiércoles 30 de septiembre de 2015

En la historia universal aún las peores tiranías tienen un final y vuelve a renacer la esperanza y surge un mejor país

Si de algo sirve leer historia no es, ciertamente para adivinar el futuro, pero sí para entender que nada es eterno bajo el cielo.

En los años que han transcurrido desde que la humanidad existe han habido regímenes tiránicos que sometían cruelmente a sus pobladores a los designios, las más de las veces, alocados del tirano de turno.

Leer, por ejemplo, los doce césares de Suetonio, es pasearse por los excesos y vesanías de varios Emperadores romanos.

Y qué decir de los grandes conquistadores mongoles, como Gengis Kan o más cercano a nuestro tiempo, personajes como Stalin, Hitler o Mao, para mostrar paradigmas de violencia y de genocidio a niveles nunca imaginados.

Pero hay tiranías más tropicales que no por ser del trópico son menos crueles, por ejemplo, quién puede dudar que Rafael Leonidas Trujillo calza perfectamente en esa categoría de gran tirano.

Lo más difícil de entender -y mucho menos de explicar- es lo que viene ocurriendo en el siglo XXI, cuando las tiranías se disfrazan de democracia y bajo el supuesto manto sagrado de la ley y la justicia destrozan vidas a diestra y siniestra, obligando a muchos a abandonar su tierra natal, porque les han quitado su razón de ser y les han impedido ejercer con dignidad su trabajo cotidiano.

Estos nuevos regímenes no exterminan poblaciones como los totalitarios del siglo XX, ni tampoco como Chapita exigen que le den cotidianamente como ofrenda a su poder a una niña virgen, pero en su desenfreno y sed insaciable de mando, secan como modernos Atilas toda la grama a su alrededor, convirtiendo países que pudieron ser ricos, en tierra yerma y sin esperanza.

Lo bueno de leer la historia universal es que aún las peores tiranías tuvieron un final y después de ellas volvió, casi como de la nada, a renacer la esperanza y siempre surgió un mejor país.