EDITORIAL @analitica | La abstención también habla

DICIEMBRE 15, 2017Screen Shot 2017-12-15 at 9.40.14 AM

Para algunos es un triunfo quedarse callado y dar paso a cuotas de poder al ceder las alcaldías, algo inentendible para el mundo entero. Para otros solo cuenta un 43% que votó y aunque no fue cien por ciento a favor del oficialismo, pues como dice el dicho meten a todos en el mismo saco y los 9 millones de votantes están a favor del PSUV.
Sin embargo, lo que no están contando son la cantidad de centros vacíos, la poca participación, la falta de unas elecciones sin los partidos tradicionales, la falta de fe en el Poder Electoral.
Ni el chavismo, ni la oposición están contando o interpretando los números como son. La abstención, que algunos llaman triunfo, es una manera de protesta, de hablarle a ambas tendencias y de hacerle ver que ninguno de los dos bandos calan ya en su discurso.
Quienes se abstuvieron de votar no lo hicieron siguiendo a la Unidad Democrática, y sobre quienes votaron queda la duda del ofrecimiento de la caja del CLAP y un bono, tal como lo explicaban en los puntos rojos ubicados cerca de los centros electorales donde además, luego de salir del centro de votación, debían ir para que escanearan el Carnet de la Patria.

Tanto el chavismo como la oposición deben leer bien el silencio, el desánimo, la falta de confianza en el Consejo Nacional Electoral y la baja participación. No es triunfo, es la muerte de la democracia.

Este viernes un nuevo paso se dará, pues nuevamente en República Dominicana se reúnen los interlocutores de ambas tendencias. Esperemos que vean más allá, vean que hay hambre, que faltan alimentos y comida, que no existe la convivencia y que mientras ellos sean unos actores de poder indispuestos a ceder en Venezuela crece la desesperanza.
En todos estos años aquí siguen y seguirán venezolanos dispuestos a darlo todo por el país, a trabajar, a ser productivos, a hacer de esta tierra próspera y feliz, como lo fue antes pero ahora con un aprendizaje mayor.

Solo falta eso, que la cabeza política tenga coherencia y sus actos vayan acordes a las ideas que profesan. Que sepan negociar, pero para el bien de los venezolanos; de esos que no quieren ver desvanecer al país.